La seguridad vial en República Dominicana enfrenta una situación que el enviado especial del secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para esa materia, Jean Todt, calificó de desastre el tránsito en RD, al lamentar que los dominicanos se hayan acostumbrado a una de las peores realidades del mundo, con cerca de 3,000 fallecimientos por año en siniestros viales.
Esa cifra equivale a una tasa de 27 muertes por cada 100,000 habitantes, según los datos presentados. Los siniestros de tránsito son la segunda causa de muerte en adultos y la primera en niños y jóvenes de 5 a 19 años. Además, el 65% de las fatalidades involucran a motoristas.
Todt se encuentra en el país para participar en el lanzamiento de la campaña “Voces por la seguridad vial”, desarrollada en alianza con el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) y el Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
“No es aceptable que las carreteras y las calles estén matando más gente que el crimen o las guerras… lamentablemente la gente se ha acostumbrado a las peores situaciones del planeta y es evitable, es una pandemia para la cual existe la vacuna”, expresó durante el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio.
El funcionario señaló que los siniestros pueden prevenirse con educación, fiscalización, calidad de los vehículos, uso del cinturón y del casco, control de velocidad y evitando el consumo de alcohol, drogas y el uso del teléfono al conducir.
En el encuentro participaron Julia Sánchez, coordinadora residente de Naciones Unidas en el país; Milton Morrison, director ejecutivo del INTRANT; Bernardino Vitoy, representante interino de la Organización Panamericana de la Salud (OPS); Ana María Díaz, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); Nicolás de Tapol, director regional de JCDecaux, y Carlos Carrera, del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Casco certificado
Dado que la mayoría de los accidentes involucran motoristas, Todt sugirió al gobierno establecer que al comprar una motocicleta sea obligatorio obtener dos cascos. Detalló que a nivel internacional existe un casco estandarizado y ventilado que puede adquirirse por menos de 20 dólares, y que reduce el riesgo de lesión cerebral hasta en un 74% y el de muerte más de seis veces.
Morrison explicó que el país ya estableció que solo puede importarse el casco certificado, además de que se ha conversado con las agencias importadoras para que no vendan unidades sin ese elemento. Aseguró que ha aumentado la cantidad de motoristas que usan casco protector, sobre todo los motoconchos, aunque reconoció que falta avanzar en su uso por parte del pasajero. La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) se prepara para hacer cumplir la ley al respecto.
Apoyo de las agencias
Los representantes de las agencias detallaron sus acciones a favor de la seguridad vial. Vitoy indicó que la OPS/OMS ha apoyado el fortalecimiento de la legislación, la capacitación, la fiscalización activa, la gestión de datos y el diseño del plan estratégico. Carrera señaló que UNICEF impulsa la creación de entornos escolares seguros, con mejores accesos, cruces, aceras y una limitación de velocidad inferior a 30 kilómetros por hora en zonas escolares y parques.
Díaz informó que, junto a la Cámara Dominicana de Aseguradores y Reaseguradores y con financiamiento del gobierno alemán, se impulsan seguros para motociclistas. Como resultado, Pepín y Sura diseñaron productos dirigidos a los motoconchos, y una de estas soluciones ya fue aprobada por la Superintendencia de Seguros.
Colaboración de todos los sectores
Los representantes de Naciones Unidas insistieron en que se requiere la participación de todos los sectores de la sociedad dominicana para reducir las estadísticas fatales. Citaron que Europa atravesó una etapa similar y decidió cambiarla con reglas más fuertes y educación, hasta alcanzar hoy una tasa de 2 a 5 muertes por cada 100,000 habitantes.
Sánchez indicó que las cifras del país pueden bajar, al recordar que en diez años se logró pasar de una mortalidad de 41.7 a 27.4 por cada 100,000 habitantes. Todt llamó la atención sobre el impacto de estos hechos en las familias y su costo para el gobierno, estimado en promedio entre el 3% y el 7% del PIB.









