Santo Domingo. – El Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) enfrentó el domingo 21 de septiembre una seria interrupción operativa tras un apagón interno que dejó sin energía eléctrica a gran parte de la terminal desde las 9:16 de la mañana, ocasionando retrasos y la paralización de más de 20 vuelos nacionales e internacionales.
El fallo, originado en una seccionadora eléctrica del sistema interno, no estuvo relacionado con la red pública de suministro, lo que descarta deficiencias en el sistema eléctrico nacional. Según las informaciones, la avería afectó directamente al circuito interno del aeropuerto, generando el colapso de servicios básicos como el check-in, el procesamiento de equipajes y otros sistemas dentro de la terminal.
Aunque la torre de control y los sistemas de operaciones en pista continuaron funcionando gracias a mecanismos de respaldo, los pasajeros se enfrentaron a largas filas y esperas prolongadas, mientras las aerolíneas reorganizaban sus itinerarios en medio de la contingencia.
La empresa Aerodom, concesionaria responsable de la administración del aeropuerto, informó que procedió de inmediato a contratar generadores de emergencia para garantizar la continuidad de los servicios mientras se trabajaba en la recuperación gradual del suministro eléctrico. El restablecimiento comenzó por la zona sur de la terminal y se fue extendiendo a otras áreas en el transcurso del día.
Pese a la reactivación paulatina, los retrasos se mantuvieron durante varias horas, afectando tanto a vuelos comerciales como a operaciones logísticas. Varias aerolíneas confirmaron cambios en sus horarios y reprogramaciones de itinerarios, lo que impactó la movilidad de cientos de pasajeros que tenían compromisos locales e internacionales.

El Departamento Aeroportuario dominicano anunció la apertura de una investigación oficial y solicitó un informe técnico a Aerodom con el propósito de determinar las causas precisas del fallo y establecer eventuales responsabilidades. El organismo aseguró que los hallazgos servirán de base para implementar protocolos que eviten que situaciones similares vuelvan a ocurrir en una de las terminales más transitadas del Caribe.
Este incidente pone de relieve la vulnerabilidad de las operaciones aeroportuarias frente a fallas técnicas en sistemas internos, incluso en instalaciones equipadas con planes de contingencia. Además, resalta la necesidad de reforzar los protocolos de mantenimiento preventivo en infraestructuras críticas para garantizar la continuidad del servicio aéreo y la confianza de los usuarios.
Mientras las operaciones ya se han normalizado, las autoridades mantienen bajo evaluación los mecanismos de seguridad eléctrica del aeropuerto y se espera que el informe oficial ofrezca detalles concretos sobre los correctivos que se implementarán.
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