Texas ha aprobado un nuevo mapa electoral bajo presión directa del expresidente Donald Trump y la mayoría republicana en la Cámara de Representantes estatal. La medida, que fue respaldada con 88 votos a favor y 52 en contra, tiene como objetivo reforzar la ventaja republicana en las elecciones legislativas de 2026, permitiendo a los republicanos obtener hasta cinco escaños adicionales en el Congreso de Washington.
Este rediseño, conocido como “gerrymandering”, fue impulsado tras una intensa presión de Trump, quien instó a los legisladores locales a acelerar el proceso. Durante la tramitación, más de 50 legisladores demócratas intentaron bloquear la votación abandonando el estado durante dos semanas, lo que paralizó temporalmente la legislatura y generó atención nacional. Sin embargo, su regreso permitió que los republicanos, que controlan la cámara baja, alcanzaran el cuórum necesario para aprobar la medida.
La reforma del mapa electoral aún debe ser ratificada por el Senado estatal, donde los republicanos cuentan con una mayoría amplia, y se espera que el gobernador Greg Abbott la promulgue sin demoras. Esta maniobra ha provocado protestas demócratas y amenazas de acciones similares en estados controlados por el Partido Demócrata, como California, intensificando la batalla nacional por el control del Congreso estadounidense.
El nuevo mapa redistribuye votantes conservadores a distritos actualmente controlados por los demócratas, consolidando así la influencia republicana y desatando una nueva ola de disputas legales y políticas sobre la manipulación de distritos en Estados Unidos.
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