El sentimiento sobre la inteligencia artificial se convirtió en el principal motor macroeconómico de los mercados financieros globales en octubre, desplazando al petróleo y eclipsando incluso las decisiones de la Reserva Federal (Fed) como señal directriz del dólar y los bonos del Tesoro estadounidense, según análisis recientes de Forex.com e ING.
Las dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones en IA encarecen el capital y sacuden las expectativas de tasas de interés, con consecuencias directas para economías emergentes como la dominicana, donde el costo del financiamiento externo y el tipo de cambio dependen en parte de la dirección del dólar y los rendimientos de la deuda estadounidense.
La IA desplaza al petróleo como señal de mercado
La correlación a diez sesiones entre una cesta de activos vinculados a la inteligencia artificial y el rendimiento del bono del Tesoro a diez años alcanzó 0.88, mientras que la relación con el petróleo Brent cayó prácticamente a cero, de acuerdo con David Scutt, analista de mercados de Forex.com. Una correlación de 1 indica movimiento en perfecta sincronía; 0 señala ausencia de relación lineal.
La cesta que usa Scutt para medir el pulso de la IA incluye futuros del Nasdaq 100, el índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) y futuros de los índices KOSPI y Nikkei. En solo cinco sesiones, su correlación con el índice dólar (DXY) llegó a 0.97, un nivel de sincronización extraordinario para mercados distintos. Las relaciones con los rendimientos de los bonos a dos y diez años alcanzaron 0.88 y 0.91, respectivamente.
Scutt advierte que estas correlaciones se observaron en períodos breves, de entre cinco y diez sesiones bursátiles, por lo que no necesariamente reflejan una relación duradera. Sin embargo, considera que «el sentimiento sobre la IA ahora parece ser el principal motor macroeconómico de los movimientos en los mercados más amplios».
Una jornada histórica en los rendimientos
El jueves 22 de octubre, el Nasdaq 100 retrocedió 2.90% hasta los 28,958.69 puntos, mientras los rendimientos de los bonos a dos y diez años cayeron 17.49 y 18.69 puntos básicos, respectivamente. Desde marzo de 2007, esas variaciones figuran entre las 32 y 24 mayores caídas diarias de ambos rendimientos, según los cálculos de Scutt. Para dimensionar la magnitud: cuando los futuros del Nasdaq 100 han perdido entre 2.5% y 3.5%, la caída mediana del rendimiento a diez años ha sido de apenas 5.4 puntos básicos, una fracción de lo registrado el jueves.
El ajuste también alcanzó las expectativas monetarias. A mediados de septiembre, los mercados descontaban más de 100 puntos básicos de endurecimiento adicional de la Fed hasta finales de 2027; esa cifra descendió a cerca de 61 puntos básicos. Jeremy J. Siegel, economista de WisdomTree, sostiene que «el principal motor de las tasas a largo plazo en este momento no es el petróleo, ni siquiera las decisiones de la Reserva Federal en su próxima reunión», sino la demanda de capital asociada al desarrollo de la IA. Siegel añade que «si los inversores comienzan a cuestionar la magnitud o la sostenibilidad de este desarrollo, dichos rendimientos pueden caer muy rápidamente».
El dólar y los niveles técnicos a seguir
La presión llegó también al mercado cambiario. Francesco Pesole, de ING, destacó esta semana que la tasa swap OIS/SOFR a dos años, que refleja las expectativas del mercado sobre las tasas de interés estadounidenses, cayó 25 puntos básicos desde el 14 de octubre, principalmente por las preocupaciones sobre la IA. Según Pesole, «el dólar no será el refugio seguro preferido y podría quedar rezagado frente a muchas otras monedas del G10 si la inestabilidad bursátil se origina en la tecnología/IA».
No obstante, ING no considera que el reajuste de tasas marque el inicio de una tendencia bajista prolongada del dólar. El banco contempla un retorno del índice DXY a 101 puntos en las próximas semanas, mientras el índice cotiza sobre los 101.5. Scutt señala que la resistencia del dólar también responde a la debilidad del euro, afectado por las preocupaciones fiscales de Francia y la ampliación de los diferenciales entre los bonos franceses y alemanes, lo que podría limitar una caída más pronunciada del DXY.
Para Scutt, «la dirección a corto plazo de los rendimientos de los bonos del Tesoro y del dólar puede depender de lo que suceda a continuación con el Nasdaq 100». El analista identifica los 28,875 puntos del Nasdaq como un soporte decisivo: una ruptura abriría paso hacia 28,400 puntos y luego hacia la media móvil de 200 días, en 27,889 puntos. En el mercado cambiario, una pérdida del soporte de 101.50 puntos del DXY podría dirigir la atención hacia 101 y 100.50 puntos. Siegel contempla una corrección del Nasdaq de entre 20% y 30% si el gasto o la demanda decepcionan, aunque descarta valoraciones comparables con la burbuja tecnológica de 2000. «Hasta ahora, no veo una aceleración generalizada de la productividad en los datos económicos», advierte el economista, quien considera necesario que los beneficios de la IA comiencen a materializarse para justificar las inversiones actuales.








