Las acciones de Alphabet han caído 15% desde su máximo histórico del 13 de mayo, borrando US$692,000 millones de valor de mercado y convirtiendo a la matriz de Google en el segundo mayor lastre del índice S&P 500 en ese período, según datos reportados por Bloomberg.
La caída contrasta con un ascenso vertiginoso: en los 12 meses previos al pico, las acciones de Alphabet se habían disparado más de 150%, situándose entre las 25 de mejor desempeño del S&P 500 y superando con amplitud a los otros integrantes de las llamadas Siete Magníficas —el grupo de grandes tecnológicas que incluye a Apple, Microsoft, Meta, Amazon, Nvidia y Tesla. La reversión refleja una pérdida de confianza de los inversionistas ante señales de que la compañía podría estar cediendo terreno en la carrera por la inteligencia artificial (IA).
Fuga de talento, el factor que más inquieta al mercado
El detonante más inmediato de la venta masiva fue la salida de ejecutivos clave. A comienzos de agosto, Jeff Dean, figura central en la estrategia de IA de Google, abandonó la empresa para lanzar una startup y se llevó consigo a varios colegas de alto perfil. Al mismo tiempo, Demis Hassabis dejó la dirección ejecutiva del laboratorio Google DeepMind para asumir la presidencia del mismo organismo. Esos movimientos, sumados a la partida previa de dos altos ejecutivos hacia los competidores Anthropic y OpenAI, derrumbaron las acciones 4% el 5 de agosto, borrando US$186,000 millones de capitalización en una sola sesión.
«Se ha producido una especie de fuga de talento», señaló Angelo Zino, vicepresidente sénior y responsable de tecnología de la firma de análisis CFRA. «Sí plantea cierto riesgo porque es el área del mercado que todo el mundo está observando en este momento. La pregunta es: ¿puedes monetizar la IA?», añadió.
El doble peso del gasto y el retraso en Gemini
Más allá de las salidas de personal, los inversionistas también pesan dos factores estructurales: el elevado gasto en infraestructura de IA y el retraso en el lanzamiento de Gemini, el nuevo modelo de inteligencia artificial de la compañía. Ambos elementos erosionan la narrativa que impulsó las acciones de Alphabet al tope de las grandes tecnológicas durante el año pasado.
La competencia por talento de IA no es exclusiva de Alphabet. Meta Platforms fichó el año pasado a Ruoming Pang de Apple —donde dirigía el equipo de modelos de IA del fabricante del iPhone— con un paquete de compensación estimado en US$200 millones por varios años, y luego incorporó a algunos de sus principales colaboradores. La diferencia es que el mercado percibe a Alphabet con mayor exposición al riesgo, dado que su negocio central de búsqueda enfrenta directamente la amenaza de los asistentes de IA generativa.
Los próximos catalizadores que los inversionistas seguirán de cerca incluyen el calendario de lanzamiento definitivo de Gemini, las señales de monetización de IA en los resultados trimestrales de Alphabet y cualquier nuevo movimiento de personal en sus laboratorios de investigación.








