DIARIO FINANCIERO.– Un informe preliminar de la Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos de India ha revelado que la causa principal del trágico accidente del vuelo 171 de Air India fue un corte inesperado de combustible en ambos motores, ocurrido segundos después del despegue el pasado 12 de junio. Este incidente, que dejó 260 víctimas fatales, es ya considerado como el peor siniestro aéreo en la historia reciente del país.
El vuelo, un Boeing 787 Dreamliner que partía desde Ahmedabad rumbo a Londres-Gatwick, despegó aparentemente sin problemas. No obstante, apenas segundos después de alzar vuelo, los interruptores de corte de combustible de ambos motores se activaron casi simultáneamente, lo que provocó la pérdida total de empuje. Aunque los pilotos intentaron reiniciar el sistema, la aeronave no pudo ganar altitud y terminó estrellándose contra un dormitorio de estudiantes de medicina.
La grabadora de voz de cabina (CVR) reveló una tensa conversación entre los pilotos: uno de ellos pregunta al otro por qué activó los interruptores de combustible, a lo que el segundo respondió que no lo hizo. Este detalle ha generado interrogantes en torno a la posibilidad de error humano o fallo mecánico.
El experto en seguridad aérea Jeff Guzzetti, citado en medios internacionales, consideró inusual que ambos interruptores se desactiven casi al mismo tiempo sin una falla sistémica evidente. Destacó que estos dispositivos están diseñados con bloqueos de seguridad para evitar activaciones accidentales, lo cual intensifica el misterio sobre lo ocurrido.
Además de los 241 pasajeros y tripulantes fallecidos, el accidente causó 19 muertes en tierra. Solo una persona a bordo logró sobrevivir, en un evento que ha conmocionado a la aviación civil internacional.
Uno de los puntos más críticos señalados por los expertos ha sido el retraso en la investigación. Aunque las cajas negras fueron localizadas pocos días después del siniestro, los datos no comenzaron a ser analizados hasta el 24 de junio. Este intervalo ha despertado preocupación entre analistas de seguridad aérea, quienes advierten que cualquier retraso en la divulgación de fallas técnicas podría comprometer la seguridad de otras aerolíneas.
A pesar de la magnitud del incidente, el informe preliminar no ofrece aún conclusiones definitivas ni recomendaciones para Boeing o General Electric, los fabricantes del avión y sus motores. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de Estados Unidos participa en la investigación, pero la responsabilidad de la información recae exclusivamente en las autoridades indias.
Organizaciones internacionales y expertos en aviación han solicitado mayor transparencia por parte del gobierno indio, advirtiendo que una comunicación limitada pone en riesgo la prevención de futuros incidentes. Se espera que el informe final, aún en proceso, entregue respuestas más concluyentes sobre este trágico evento.
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