En la madrugada del martes, un ataque con drones alcanzó la embajada de Estados Unidos en Riad. Horas después, el barril de Brent volvió a acercarse a los US$80, mientras las bolsas asiáticas profundizaban pérdidas.
En el cuarto día de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, el conflicto dejó de ser un intercambio limitado y empezó a mostrar rasgos de confrontación regional con impacto económico global.
Embajadas, bases y escalada regional
El Ministerio de Defensa saudí confirmó que dos drones provocaron un “incendio limitado” en la embajada estadounidense en Riad, con daños materiales menores. La sede diplomática anunció su cierre temporal.
El presidente estadounidense, Donald Trump, respondió escuetamente: “Lo descubrirán pronto”, al ser consultado sobre represalias.
En paralelo, Washington ordenó la salida del personal diplomático no esencial en Irak, Jordania y Baréin, señal de que anticipa nuevas acciones.
Por su parte, el ejército israelí anunció ataques simultáneos en Teherán y Beirut contra objetivos militares iraníes y de Hezbolá. En Líbano, columnas de humo se elevaron sobre la capital, mientras que en Teherán se reportaron explosiones en varios barrios.

Israel afirmó haber atacado la sede de la Corporación de Radiodifusión de la República Islámica de Irán (IRIB), acusándola de incitación. La cadena aseguró que seguiría transmitiendo.
El ejército estadounidense informó haber destruido instalaciones de mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, además de defensas aéreas y bases de misiles. Los Guardianes de la Revolución respondieron reivindicando un ataque contra una base aérea estadounidense en Baréin, sin aportar pruebas verificables.
Estrecho de Ormuz: el verdadero nervio económico
El foco estratégico se desplaza hacia el estrecho de Ormuz, por donde transita una proporción significativa del comercio mundial de petróleo.
Un alto responsable iraní amenazó con “quemar” cualquier buque que intente cruzarlo. La navegación se encuentra paralizada en varios tramos, elevando el nerviosismo de los mercados.
El Brent del mar del Norte subió más de 6% al cierre del lunes y continúa al alza. Las bolsas asiáticas registran pérdidas, con Seúl cayendo cerca de 5%.
Para economías importadoras netas de energía, este escenario implica:
Mayor presión inflacionaria.
Deterioro de balanza comercial.
Incremento potencial de subsidios energéticos.
Riesgo de menor crecimiento si el choque se prolonga.

Infraestructura digital también bajo fuego
La guerra no solo impacta energía y diplomacia. La filial de nube de Amazon reportó que dos centros de datos en Emiratos Árabes Unidos fueron “directamente afectados” por drones, generando interrupciones regionales. Una instalación en Baréin también sufrió daños en las inmediaciones.
Este dato introduce un nuevo vector de riesgo: la vulnerabilidad de infraestructura tecnológica crítica en Medio Oriente, con posibles efectos sobre cadenas de suministro digitales y servicios financieros.

Netanyahu defiende la ofensiva
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó en entrevista que los programas nucleares y de misiles de Irán se habrían vuelto “intocables” en cuestión de meses si no se hubiera actuado. Aseguró que no habrá “una guerra sin fin”, sino una acción “rápida y decisiva”.
Sin embargo, los hechos sobre el terreno —ataques cruzados, expansión geográfica y amenazas sobre el comercio petrolero— apuntan a una dinámica más compleja.







