La crisis alimentaria en India toma forma concreta: el país registró entre junio y septiembre el déficit de lluvia monzónica más pronunciado en más de una década, el cuarto más bajo desde 2001 y el decimotercero más seco desde 1901, según el Departamento Meteorológico de India, agravando la presión inflacionaria que ya lleva diez meses consecutivos al alza y cruzó la meta del banco central en agosto.
El impacto no es solo agrícola. La agricultura emplea al 46.1% de la fuerza laboral del país y, aunque representa cerca del 17% del PIB, su producción determina la inflación de alimentos para casi 1,500 millones de personas y sostiene una economía rural que concentra cerca del 40% de las ventas de bienes de consumo masivo, según datos de la consultora Nielsen Consumer. Cuando la cosecha se contrae, el gasto de los hogares rurales cae y las grandes multinacionas que operan en India, como Hindustan Unilever, Colgate-Palmolive India, Nestlé India y los fabricantes de autos Maruti Suzuki y Hyundai Motors, sienten el golpe en sus resultados.
El fenómeno climático y sus consecuencias agrícolas
El llamado «super El Niño» es un episodio de calentamiento del Pacífico ecuatorial de mayor intensidad y duración que los ciclos normales; en India, históricamente se traduce en lluvias monzónicas insuficientes que reducen la producción de cultivos de secano. Esta temporada, los embalses del país cerraron septiembre con un 28% por debajo de su capacidad máxima, lo que pone en riesgo la siembra de cultivos de invierno, de acuerdo con un reporte del banco japonés Nomura publicado el lunes 5 de octubre. Estados clave para la producción agrícola, como Maharashtra, Andhra Pradesh, Punjab y Haryana, enfrentan condiciones de sequía extrema, precisó el mismo informe.
El Banco Mundial advirtió el martes 6 de octubre que el déficit monzónico «parece ser mayor de lo que se esperaba originalmente» y que esto «reducirá la producción agrícola y la demanda rural, al tiempo que incrementará la inflación de alimentos, añadiendo presión adicional a los ya elevados precios de la energía».
Advertencias oficiales y presión política
El canciller indio Subrahmanyam Jaishankar fue más directo. En un evento organizado la semana pasada por la organización sin fines de lucro Asia Society en Nueva York, señaló que India y otros países enfrentan «escasez significativa de fertilizantes» derivada de los conflictos geopolíticos que afectan a productores clave en Medio Oriente y Rusia. Con el super El Niño sumado a esa ecuación, Jaishankar advirtió que «va a haber una gran crisis alimentaria» en los próximos meses. Los choques energéticos y la fuga de capitales hacia activos refugio han sido «muy estresantes» para las economías del Sur Global, añadió.
Las declaraciones abrieron un flanco político: los rivales del primer ministro Narendra Modi culparon al gobierno de no haber actuado con anticipación para evitar la crisis.
Proyecciones y riesgo de inestabilidad regional
Las estimaciones de los analistas reflejan una desaceleración marcada. Morgan Stanley proyecta que el valor bruto agregado del sector agrícola crecerá apenas 1.6% en el año fiscal que termina en marzo de 2027, frente al 3.5% promedio de los últimos tres años. S&P Global Market Intelligence estima una expansión de 1.9%, también por debajo del ritmo reciente.
Hanna Luchnikava-Schorsch, directora de economía de Asia-Pacífico en S&P Global Market Intelligence, señaló a CNBC que la economía rural india probablemente se desacelerará «de forma material» en 2026 y 2027, a medida que la sequía, las lluvias por debajo de lo normal y los embalses mermados reduzcan los rendimientos agrícolas y los ingresos del campo. «Ya emergen señales tempranas de estrés», advirtió: las ventas de tractores han caído y la demanda de programas de empleo rural ha comenzado a subir.
El riesgo trasciende las fronteras de India. La firma de análisis de riesgos globales Verisk Maplecroft, en un informe del 16 de septiembre, alertó que «los riesgos para la seguridad alimentaria en el sur y el sureste de Asia están por aumentar, elevando el potencial de disturbios e inestabilidad política en algunas de las economías más expuestas de Asia». India, Indonesia, Pakistán, Bangladesh y Filipinas figuran entre los países más vulnerables a la crisis alimentaria por el super El Niño y con mayor riesgo de agitación civil ante el alza de precios, según Verisk Maplecroft.
En respuesta al entorno inflacionario, el Banco de la Reserva de India elevó el miércoles 7 de octubre su tasa de referencia (repo rate) en 25 puntos básicos hasta 5.50%, el nivel más alto en un año y su primer aumento desde 2023, uniéndose a otros grandes bancos centrales que endurecen su política monetaria para frenar la aceleración de los precios. Con los datos del índice de precios al consumidor de septiembre previstos para el 12 de octubre y los precios al por mayor del mismo mes para el 14 de octubre, los próximos indicadores serán la prueba más clara de si el ajuste monetario alcanza para contener la presión que el campo ya no puede absorber solo.








