Washington, D.C. – El presidente Donald Trump recibió este lunes en la Casa Blanca al mandatario surcoreano Lee Jae Myung, en una reunión que marcó un giro hacia la cooperación tras un inicio de jornada marcado por tensiones diplomáticas.
El encuentro, el primero cara a cara entre ambos líderes, combinó momentos de fricción inicial con la firma de un acuerdo de construcción naval por 150,000 millones de dólares, considerado uno de los mayores proyectos bilaterales en la historia reciente entre Estados Unidos y Corea del Sur.
Críticas y aclaraciones previas
Horas antes de la reunión, Trump había expresado en Truth Social su preocupación por las investigaciones de fiscales surcoreanos en instalaciones vinculadas a la Iglesia de la Unificación. El presidente estadounidense escribió en mayúsculas: “¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN COREA DEL SUR? Parece una purga o una revolución. No podemos tener eso y hacer negocios allí”.
El presidente Lee aclaró que estas pesquisas no tenían relación con las fuerzas militares estadounidenses en territorio surcoreano, lo que suavizó el tono de la conversación bilateral.
Un pacto para la industria naval
En el centro de las discusiones estuvo la iniciativa surcoreana “Make America Shipbuilding Great Again”, que contempla una inversión de USD 150,000 millones para revitalizar la debilitada industria marítima de EE. UU.
El plan incluye:
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Construcción de nuevos astilleros en suelo estadounidense.
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Capacitación de profesionales norteamericanos en ingeniería naval.
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Programas de mantenimiento para la flota de la Marina de EE. UU.
Actualmente, Estados Unidos representa solo el 1% de la producción mundial de barcos, frente al 53% de China, lo que convierte esta alianza en un paso estratégico para recuperar competitividad.
Lee declaró en la Oficina Oval: “Creo que está teniendo lugar un renacimiento no solo en la construcción naval, sino en toda la industria manufacturera. Espero que Corea pueda ser parte de ese renacimiento”.
Trump respondió afirmando que su gobierno “volverá al negocio de la construcción naval”, y aseguró que Estados Unidos comprará barcos a Corea del Sur como parte del acuerdo.
Diplomacia y Corea del Norte
Más allá del componente económico, la reunión abordó también la política de seguridad en la península coreana. Ambos mandatarios mostraron disposición a reanudar contactos con Corea del Norte.
Trump adelantó que prevé reunirse con Kim Jong Un “en el momento adecuado”, destacando su relación personal con el líder norcoreano y recordando su histórico cruce de la frontera en la zona desmilitarizada en 2019.
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En un tono distendido, Lee comentó a través de un traductor: “Espero con interés su reunión con Kim Jong Un, la construcción de la Torre Trump en Corea del Norte y jugar al golf”, lo que arrancó sonrisas en el encuentro.
Trump añadió que Kim “no quería reunirse con Biden porque no le tenía respeto”, reforzando su narrativa de liderazgo personal en la región.
Conclusión
El acuerdo entre Estados Unidos y Corea del Sur refuerza no solo los lazos comerciales e industriales, sino también el frente diplomático en Asia. Con un componente económico de gran escala y un trasfondo geopolítico clave, la reunión Trump-Lee marca el inicio de una nueva etapa de cooperación estratégica.
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