Washington, D.C. – En una nueva ofensiva comercial, el presidente Donald Trump ha impuesto un arancel del 39% a los relojes suizos importados a Estados Unidos, como parte de un plan arancelario más amplio que busca reducir el déficit comercial con Suiza. La medida, que entra en vigor en agosto de 2025, impacta directamente a marcas icónicas como Rolex, Omega, Patek Philippe, TAG Heuer y otras casas relojeras del país alpino.
La decisión ha generado sorpresa e inquietud en el gobierno suizo y en los líderes del sector de la relojería, quienes hasta hace semanas confiaban en evitar estas sanciones tras una ronda de negociaciones diplomáticas.
Medida sin precedentes en el sector del lujo
El 39% de arancel es uno de los más altos aplicados por la actual administración fuera de países considerados de “riesgo estratégico”. Solo algunas naciones como Myanmar, Siria y Laos enfrentan aranceles mayores, entre el 40% y el 41%. La Casa Blanca justificó esta acción dentro de su nueva estrategia de aranceles recíprocos y universales, enfocada en equilibrar relaciones comerciales con países con los que Estados Unidos mantiene déficits significativos.
Entre los productos suizos incluidos en la lista se encuentran relojes, chocolates y quesos, tres de los principales pilares de exportación de Suiza, especialmente hacia Estados Unidos, considerado su mayor mercado fuera de Europa.
Impacto en el mercado estadounidense
La medida repercutirá especialmente en el mercado de lujo, donde las marcas suizas concentran más del 60% del valor total de relojes importados a EE. UU. Firmas como Swatch Group (Omega, Longines, Tissot, Breguet), Richemont (Cartier, Jaeger-LeCoultre) y Audemars Piguet podrían enfrentar una caída en ventas ante el aumento de precios en territorio estadounidense.
Consumidores de gama alta verán reflejados los nuevos aranceles en aumentos de precios de entre $2,000 y $10,000 dólares adicionales por reloj, según estimaciones preliminares de analistas del sector. Las marcas medianas y boutiques relojeras más pequeñas también sufrirán la presión de competir en un mercado menos accesible.
Reacción de la industria suiza
La Federación de la Industria Relojera Suiza calificó la medida como “desproporcionada y contraproducente”, advirtiendo que podría provocar una desaceleración en las exportaciones del sector, que ya enfrenta desafíos por el tipo de cambio franco-dólar y la competencia asiática.
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