Cuando el Banco Central de la República Dominicana comenzó a reducir su tasa de política monetaria, la pregunta era inevitable: ¿cuándo sentirán los dominicanos ese alivio en sus bolsillos? La respuesta, según los datos oficiales del período enero 2024 a febrero 2026, es que el alivio llegó, pero no para todos por igual, no al mismo ritmo, y en al menos un sector —el hipotecario— todavía no ha llegado.
El contexto: un ciclo de relajamiento que tardó en transmitirse
La política monetaria funciona como una señal, no como una palanca. Cuando el banco central baja su tasa de referencia, no obliga a los bancos a bajar las suyas; les indica que el costo del dinero interbancario se redujo, esperando que esa señal se propague hacia el crédito minorista. Lo que el análisis de dos años de tasas activas por sector de destino muestra es que esa propagación ocurrió, pero de forma heterogénea y con rezagos significativos.
El período analizado abarca 26 meses y permite observar tres etapas diferenciadas: una fase de presión al alza durante el segundo semestre de 2024, un punto de inflexión hacia finales de ese año, y una tendencia descendente que se consolida en 2025 y se acelera en los primeros meses de 2026.
Tres sectores, tres historias
Crédito comercial: la caída más ordenada
El crédito dirigido al sector productivo y empresarial es el que presenta la tendencia más clara y sostenida a la baja. Partiendo de una tasa promedio de 13.52% en enero de 2024, el sector comercial alcanzó su punto máximo en febrero de 2025 con 14.62%, para luego iniciar un descenso que lo llevó a 12.13% en febrero de 2026, un retroceso acumulado de 1.39 puntos porcentuales.
Lo más revelador no es la magnitud del descenso, sino su aceleración. Mientras que entre los promedios de 2024 y 2025 la diferencia era apenas de 0.25 puntos porcentuales, la caída proyectada entre 2025 y lo que va de 2026 supera los 1.36 puntos. Eso sugiere que la transmisión de la política monetaria hacia el crédito empresarial tomó tiempo en activarse, pero una vez iniciada, ganó momentum.
Crédito de consumo: volátil, caro, pero en descenso
El crédito de consumo y personal es el capítulo más dramático del análisis. Es el segmento más caro —con tasas que en noviembre de 2024 tocaron 21.51%— y también el más volátil, con un rango de variación de 5.28 puntos porcentuales a lo largo del período. Para contextualizar: en su punto más alto, el costo del crédito de consumo casi duplicaba al del crédito hipotecario.
A partir de diciembre de 2024, este segmento inició una corrección pronunciada. Para enero de 2026 llegó a un mínimo histórico del período: 16.23%. Sin embargo, febrero 2026 mostró un repunte a 18.49%, recordando que la volatilidad es una característica estructural de este segmento, donde la ausencia de garantías reales y la mayor exposición al riesgo crediticio inciden directamente en el precio.
La caída interanual promedio más pronunciada corresponde justamente a consumo: -0.82 puntos entre 2024 y 2025, y -2.11 puntos adicionales en lo que va de 2026. Eso podría leerse como una buena noticia para millones de hogares dominicanos con deudas de tarjeta o préstamos personales. Pero el problema persiste: incluso en sus mínimos recientes, las tasas de consumo superan el 16%, un nivel que sigue siendo elevado en cualquier comparación regional.
Crédito hipotecario: la excepción que incomoda
Si hay un hallazgo en este análisis que debería generar debate de política pública, es el comportamiento del crédito hipotecario. Es el único de los tres sectores que cierra el período analizado con una tasa más alta que al inicio: pasó de 10.71% en enero de 2024 a 11.77% en febrero de 2026, un incremento neto de 1.06 puntos porcentuales.
Este comportamiento contraintuitivo —que el crédito de mayor plazo y con garantía real no haya bajado mientras el de corto plazo y sin garantía sí lo hizo— merece una explicación. Parte de la respuesta está en la estructura de los pasivos bancarios: los bancos financian las hipotecas con instrumentos a largo plazo, cuyo costo se ajusta con mayor lentitud. Otra parte puede estar en las decisiones estratégicas de las entidades financieras, que en un contexto de presión sobre sus márgenes pueden priorizar el repricing en los segmentos de mayor rentabilidad.
El crédito hipotecario sigue siendo el más barato y el más estable (rango de apenas 2.15 puntos durante el período), pero su trayectoria al alza, aunque moderada, contradice el mensaje de que el ciclo monetario expansivo ha beneficiado uniformemente a todos los segmentos del mercado crediticio.
Los números que respaldan el análisis
Promedio anual de tasas activas por sector de destino (2024-2026*):
| Año | Comercio | Consumo | Hipotecario | Promedio |
| 2024 | 13.97% | 20.29% | 12.14% | 15.47% |
| 2025 | 13.72% | 19.47% | 11.71% | 14.97% |
| 2026* | 12.31% | 17.36% | 11.81% | 13.83% |
| Cambio total | –1.66 pp | -2.93 pp | +1.06 pp | — |
* 2026 corresponde al promedio enero-febrero 2026 | pp = puntos porcentuales
Tendencia semestral:
| Semestre | Comercio | Consumo | Hipotecario |
| 1S-2024 | 13.70% | 19.69% | 11.66% |
| 2S-2024 | 14.18% ▲ | 20.90% ▲ | 12.38% ▲ |
| 1S-2025 | 14.18% → | 19.61% ▼ | 11.69% ▼ |
| 2S-2025 | 13.33% ▼ | 19.24% ▼ | 11.65% ▼ |
▲ = incremento respecto semestre anterior ▼ = descenso → = sin cambio significativo
¿Qué nos dice la tendencia semestral?
El análisis semestral es quizás la dimensión más reveladora del conjunto de datos. Durante el primer semestre de 2024, las tres categorías mostraban promedios relativamente contenidos. Pero en el segundo semestre del mismo año, los tres sectores subieron simultáneamente: comercio escaló de 13.70% a 14.18%, consumo de 19.69% a 20.90%, e hipotecario de 11.66% a 12.38%. En otras palabras, las tasas activas siguieron subiendo en la segunda mitad de 2024, incluso cuando el discurso de política monetaria ya apuntaba hacia una postura más relajada.
Fue en 2025 cuando la inflexión se hizo evidente. En el primer semestre, consumo e hipotecario comenzaron a ceder, aunque comercio se mantuvo estable. En el segundo semestre, los tres sectores bajaron de forma coordinada por primera vez en el período, con comercio registrando la caída más marcada: de 14.18% a 13.33%.
Esto sugiere que el ciclo de transmisión monetaria en República Dominicana tiene un rezago de aproximadamente tres a cuatro trimestres. Es decir, las decisiones de tasa de política no se reflejan en las tasas activas de manera inmediata, sino que el mercado crediticio tarda en incorporarlas.
¿Entonces sí bajaron las tasas?
La respuesta honesta es: sí, pero con matices que importan.
Para el empresario que solicita un crédito comercial, la señal es positiva: las tasas están en niveles significativamente inferiores a los de hace un año, y la tendencia apunta a continuar bajando. Para el consumidor que paga un préstamo personal o una tarjeta de crédito, el alivio también llegó, aunque el punto de partida era tan elevado que el nivel actual —todavía cerca del 18%— deja poco margen para celebrar. Para quien aspira a comprar una vivienda, los números dicen algo diferente: el crédito hipotecario está hoy más caro que en enero de 2024.
Hay también una pregunta de distribución: ¿quiénes acceden a crédito comercial y quiénes dependen del crédito de consumo? Históricamente, las empresas grandes y medianas acceden al crédito más barato, mientras que los hogares de ingreso medio y bajo dependen en mayor medida del crédito personal, el más costoso. Una reducción de tasas que beneficia principalmente al segmento comercial no es necesariamente una política que vaya a dinamizar la economía de las personas.
Lo que queda pendiente
Los datos sugieren que la transmisión monetaria está funcionando, pero que sus efectos son asimétricos y rezagados. Dos interrogantes quedan abiertas para el resto de 2026: si la tendencia descendente en comercio y consumo se sostendrá a medida que las condiciones internacionales —tasas en Estados Unidos, flujo de remesas, precio del petróleo— continúen evolucionando, y si el sector hipotecario eventualmente se unirá al ciclo bajista o si sus tasas más altas serán una característica duradera de este período.
La aceleración en las caídas observada en enero y febrero de 2026 es alentadora. Pero la historia del ciclo 2024-2025 enseña que en materia de crédito en República Dominicana, la tendencia es real cuando es sostenida —y esa comprobación requiere tiempo.
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