Diario Financiero.– Estados Unidos enfrenta una reducción del tráfico aéreo del 10% en 40 de sus principales aeropuertos, medida adoptada por la Administración Federal de Aviación (FAA) ante la crítica escasez de personal provocada por el prolongado cierre del gobierno federal.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, confirmó que la decisión busca garantizar la seguridad operacional en un contexto de agotamiento entre los controladores aéreos, quienes trabajan sin recibir pago desde el 1 de octubre, fecha en que comenzó la parálisis gubernamental.
Motivos y alcance de la reducción
Actualmente, 13,000 controladores aéreos continúan en funciones sin salario ni refuerzos, enfrentando jornadas extensas y niveles elevados de estrés, lo que ha elevado el riesgo de incidentes y obligó a la FAA a reducir la carga operativa del sistema aéreo nacional.
La medida entrará en vigor el viernes, afectando entre 3,500 y 4,500 vuelos diarios, principalmente en aeropuertos de alto tráfico como Atlanta, Chicago, Nueva York y Los Ángeles. Sin embargo, los vuelos internacionales quedarían exentos, según fuentes oficiales.
El ajuste representa una pérdida temporal de hasta 268,000 asientos diarios y la suspensión de aproximadamente 1,800 vuelos, con impacto tanto en pasajeros como en operaciones de carga y aviación privada.
Impacto en la seguridad y la economía
Expertos advierten que la situación podría derivar en demoras masivas, cancelaciones y congestión aeroportuaria, especialmente en los horarios pico. Además, la industria aérea estima pérdidas millonarias por interrupciones logísticas y reducción de conectividad en los principales hubs del país.
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De acuerdo con analistas del sector, cada día de cierre aumenta la presión sobre la infraestructura aeronáutica y las finanzas de aerolíneas y aeropuertos, en un momento en que la demanda de vuelos domésticos se mantiene en niveles récord tras la pandemia.
Escenarios futuros y advertencias
La FAA no ha fijado una fecha límite para revertir las restricciones y advirtió que podrían ampliarse si el cierre gubernamental continúa.
Sindicatos del sector, como la National Air Traffic Controllers Association (NATCA), han alertado que “el cansancio y la falta de pago están llevando al límite a miles de profesionales”, lo que pone en riesgo la seguridad aérea.
Mientras tanto, el Congreso mantiene el estancamiento presupuestario, sin señales de un acuerdo inmediato, lo que extiende la incertidumbre sobre el sistema aéreo más grande del mundo.
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