El subsidio eléctrico en RD se acerca a superar los RD$118,000 millones en 2026, según datos del plan gubernamental de estrategia energética, después de que el presupuesto destinado al déficit de las distribuidoras (fijado en RD$95,000 millones para el año) fuera consumido en un 92.6% antes de que terminara septiembre.
El desbordamiento del gasto deja menos espacio fiscal para otras prioridades: los recursos comprometidos en electricidad reducen la capacidad del Estado para invertir en salud, educación e infraestructura, en un contexto en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el costo presupuestario del sector eléctrico alcanzó 1.4% del PIB en 2024 y que el déficit del sector promedió cerca de 1.5% del PIB entre 2022 y 2024.
El peso del subsidio en las finanzas públicas
Además del gasto directo al déficit de las distribuidoras, el Fondo de Estabilización de la Tarifa Eléctrica (mecanismo creado para evitar ajustes en las facturas de los consumidores) recibió RD$36,000 millones adicionales hasta septiembre de 2026. En conjunto, ambas líneas de gasto representan una presión estructural sobre el presupuesto que el Gobierno busca contener a través de reformas operativas y técnicas.
El FMI señala que una reforma sostenible del sector requeriría combinar reducción de pérdidas técnicas y no técnicas, mejor gestión de las distribuidoras, medición efectiva, redes más eficientes y subsidios focalizados exclusivamente en hogares vulnerables.
Pérdidas en las distribuidoras, entre las más altas de la región
Las pérdidas técnicas y no técnicas de las tres distribuidoras (Edeeste, Edenorte y Edesur) llegaron al 39.1% de la energía comprada en el primer semestre de 2026, frente a 38.3% en el mismo período de 2025. El plan gubernamental citaba un 38.9% hasta mayo de 2026.
En 2024, las pérdidas se estimaron en 37.6%, equivalentes a aproximadamente US$1,159.3 millones, uno de los niveles más elevados de América Latina. El Gobierno proyecta reducirlas entre 4 y 5 puntos porcentuales entre 2027 y 2028, hasta ubicarlas en un rango de 34% a 35%.
Medidores inteligentes y eficiencia en el consumo
Una de las herramientas centrales para reducir esas pérdidas es la instalación de medidores inteligentes. La Edeeste inició el despliegue de 145,000 medidores como parte de la modernización de su infraestructura de medición. A nivel de las tres distribuidoras, el plan contempla instalar alrededor de 550,000 medidores de última generación por año, con la meta de alcanzar 2 millones de medidores remotos.
Estos equipos forman parte de una infraestructura de medición avanzada que permite leer el consumo de forma remota, gestionar cortes y reconexiones a distancia, y obtener datos más precisos para detectar anomalías, pérdidas y patrones de consumo sin necesidad de visitas presenciales.
Normas de ahorro y marco legal pendiente
En paralelo, la Resolución 019-2026 establece medidas obligatorias de ahorro para instituciones públicas: mantener la climatización a una temperatura mínima de 22 °C, apagar los equipos de aire acondicionado después de las 5:00 p.m. y realizar mantenimientos preventivos periódicos. La medida apunta a reducir el consumo evitable en oficinas gubernamentales, aunque su eficacia dependerá de supervisión y reporte de resultados.
En el ámbito legislativo, el proyecto de Ley de Eficiencia Energética (aprobado en segunda lectura por el Senado) contempla incentivos fiscales para importar y usar equipos eficientes, estándares para edificaciones y sectores productivos, y la creación de un mercado de empresas y expertos certificados. Su aprobación final y reglamentación son necesarias para que los incentivos y normas adquieran carácter vinculante.
El ritmo al que avancen la instalación de medidores, la aprobación de la ley de eficiencia y la capacidad del Estado de focalizar los subsidios en los hogares más vulnerables determinarán si el gasto eléctrico vuelve a niveles manejables antes del cierre de 2027.









