La producción de cacao dominicano está siendo adaptada a las nuevas normativas de la Unión Europea (UE), que exigen demostrar el origen geográfico de las plantaciones y garantizar que el cultivo no provenga de terrenos donde haya ocurrido deforestación. El proceso, en el que participa la Representación de la UE en el país, ya registra avances concretos: 740 pequeños productores de la provincia Monte Plata recibieron la georeferenciación de sus parcelas, el dato central que los compradores europeos deben presentar ante las autoridades de ese bloque para continuar importando el producto.
La medida tiene implicaciones directas para los exportadores dominicanos. Sin la ubicación geográfica de cada parcela, los compradores en Europa no pueden demostrar ante sus reguladores que el cacao adquirido cumple con las condiciones ambientales exigidas, lo que significa que podrían quedar excluidos del mercado europeo. «A todos ellos se les ha hecho su ubicación geográfica, que es lo que hay que mandar a la Unión Europea. A todos ellos ya se les hizo su cuadrante, se les hizo una capacitación, un entrenamiento», señaló Benítez al diario El Día.
Trazabilidad geográfica y verificación satelital
La georeferenciación permite que el comprador europeo verifique mediante imágenes satelitales las condiciones que presentaba el terreno cinco años atrás, es decir, desde 2021 hacia el presente. «Con la ubicación geográfica, el comprador de la Unión Europea tiene que demostrarle a la autoridad que ese cacao, mírelo aquí, mire el cacao actualmente. Se ve en el satélite cinco años atrás, 2020, y ve que estaba reforestado», explicó Benítez. El proyecto fue declarado concluido de forma exitosa y deja a los productores de Monte Plata con la documentación necesaria para mantener su acceso al mercado europeo.
El reto de productividad y la expansión de siembra
El cumplimiento normativo se suma a una brecha productiva que el sector reconoce como urgente. Benítez indicó que el país necesita sembrar entre 300,000 y 400,000 tareas adicionales de cacao para capitalizar la demanda y la imagen consolidada del producto dominicano en el mercado de especialidad. Parte del problema radica en la antigüedad de las plantaciones: algunas tienen alrededor de 50 años, lo que reduce su rendimiento. Actualmente, el promedio es de unas 50 libras por tarea, equivalente a medio quintal, un nivel que los técnicos consideran insuficiente.
La renovación de los cacaotales, señaló Benítez, debe hacerse por tramos y sin eliminar los árboles de sombra (amapola, cabirma, caoba) que protegen el cultivo, sustituyendo únicamente las matas de cacao con plantas nuevas. A eso se agrega la necesidad de implementar programas de poda, fertilización y seguimiento fitosanitario para elevar la productividad y reducir la vulnerabilidad ante enfermedades.
Nuevas zonas productoras y apoyo del FEDA
Las provincias de Barahona y Pedernales, históricamente vinculadas al café, han comenzado a incorporarse a la producción de cacao en los últimos años, impulsadas por el alza de los precios internacionales del producto. Hecmilio Galván, director ejecutivo del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA), explicó que esa expansión es parte de una estrategia de diversificación que busca ampliar las zonas dedicadas al cultivo. Como parte del proceso, el FEDA ha entregado casi 300,000 plantas en esa zona e instalado dos viveros para continuar con la siembra.
Galván subrayó, no obstante, que el énfasis debe estar en hacer producir más las plantaciones ya existentes, no solo en ampliar el área sembrada. «Lo principal ahora mismo no es sembrar una planta, sino poner la planta a producir», sostuvo. En paralelo, el FEDA ha entregado 2,000 plantas de cacao en zonas afectadas por el huracán Fiona (El Seibo, Monte Plata, Samaná, María Trinidad Sánchez y La Altagracia), construido tres centros de acopio poscosecha (ubicados en Guaranico, Puerto Plata, y Arroyo Grande en El Seibo) y distribuido herramientas para poda y manejo de plantaciones, con un cuarto centro aún pendiente de terminación.
El FEDA también ha promovido el consumo interno de chocolate a través de ferias y apoyo a las 25 empresas (pequeñas y grandes) dedicadas a su elaboración en el país, un segmento que incluye participación significativa de mujeres. La iniciativa apunta a reducir la dependencia exportadora en un rubro donde gran parte de la producción nacional aún se destina al exterior. El cumplimiento del reglamento europeo de deforestación es el próximo filtro que definirá qué productores dominicanos mantienen acceso a ese mercado y en qué condiciones.







