DIARIO FINANCIERO.- El precio del petróleo registró una fuerte alza este lunes 23 de junio tras la confirmación de que Estados Unidos lanzó ataques a tres instalaciones nucleares en Irán, un movimiento que marca una nueva escalada en el conflicto en Medio Oriente y reaviva los temores de una crisis energética global.
El crudo Brent, referencia internacional, se disparó hasta 5,7 %, alcanzando los 81,40 dólares por barril, su nivel más alto desde enero. Posteriormente, moderó su incremento hasta 78,26 dólares (+1,62 %) antes de la apertura de los mercados europeos.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia para EE.UU., subió 4,4 %, situándose en 77,13 dólares, y luego se estabilizó en torno a los 75 dólares por barril.
La semana anterior al ataque, el Brent ya había acumulado una ganancia de 11 % y el WTI más de 20 % durante junio, en respuesta a la creciente tensión en la región. Este comportamiento refleja la sensibilidad del mercado energético a la evolución del conflicto, particularmente ante la amenaza de un posible cierre del Estrecho de Ormuz, ruta por la que transita cerca del 20 % del petróleo mundial.
Efectos inmediatos y potenciales
1. Impacto en la energía y combustibles:
El alza del petróleo puede trasladarse rápidamente al precio de la gasolina, gasoil y gas licuado, afectando tanto a consumidores como a empresas. En países dependientes de la importación, como República Dominicana, esto puede significar aumentos inmediatos en transporte, alimentos y servicios.
2. Volatilidad financiera:
Los futuros bursátiles reflejaron retrocesos y el dólar se fortaleció, típicamente una señal de aversión al riesgo. Inversionistas migraron hacia activos refugio como el oro, anticipando mayor volatilidad en los mercados de commodities.
3. Riesgo geopolítico:
El ataque representa una escalada en el conflicto entre EE.UU., Irán e Israel. Expertos advierten que una represalia directa iraní o el bloqueo del Estrecho de Ormuz podría provocar una crisis energética de gran alcance, con impacto severo en Europa, Asia y países importadores del Caribe y América Latina.
4. Inflación y política monetaria:
El encarecimiento del petróleo puede alimentar la inflación global, obligando a los bancos centrales a revisar sus planes de recortes de tasas. En lugar de relajar condiciones, podrían verse forzados a endurecer la política monetaria para contener la presión inflacionaria.
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