Santo Domingo, República Dominicana. – En los últimos tres años, el precio internacional del petróleo ha caído con fuerza, pero los combustibles en República Dominicana se han mantenido prácticamente sin variación, lo que genera un debate sobre la efectividad de la política de subsidios y la estructura de fijación de precios en el país.
El petróleo se abarata
En agosto de 2022, el barril de Brent alcanzó los US$101, y el WTI se situó en US$95.73, en medio de la crisis energética global y la guerra en Ucrania. Sin embargo, en agosto de 2025, ambos referenciales se cotizaron en US$67.73 y US$63.66, respectivamente, lo que representa una caída superior al 30% en apenas tres años.
La reducción responde a la menor demanda global, la normalización de inventarios y la moderación de las tensiones geopolíticas en el mercado energético internacional.

Combustibles internos: precios estancados
A diferencia de esa tendencia, en República Dominicana los precios de los combustibles no han reflejado el mismo ajuste.
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La gasolina premium se mantiene en RD$290.10 por galón, el mismo nivel desde 2023.
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La gasolina regular sigue en RD$272.50, sin registrar descensos relevantes.
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El gasoil regular permanece en torno a RD$224.80 por galón, y el gasoil óptimo en RD$242.10.
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El GLP se ubica en RD$137.20, apenas por debajo de su pico de 2022.
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El kerosene, que en 2022 llegó a RD$338.10, bajó, pero se mantiene en niveles altos de RD$217.90.
En otras palabras, mientras el petróleo internacional bajó en torno a un tercio de su valor, los combustibles en el país permanecieron prácticamente congelados en los niveles más altos de la última década.

Subsidios y estructura de precios
El Gobierno dominicano ha destinado más de RD$85,000 millones en subsidios desde 2021, con el argumento de evitar mayores incrementos al consumidor final. Esta política permitió contener alzas durante los años de precios internacionales altos, pero no se ha traducido en reducciones cuando el crudo retrocedió.
Economistas señalan que esta situación responde a la estructura rígida de fijación de precios internos, donde además de la cotización internacional influyen los impuestos selectivos, márgenes de comercialización y costos de logística.
Impacto y cuestionamientos
Para los consumidores y el sector transporte, esta desconexión genera críticas, pues la caída internacional del petróleo no ha representado un alivio en el mercado local. En contraste, la estabilidad artificial se ha sostenido a un alto costo fiscal, lo que limita el margen de maniobra para otras políticas sociales.
Analistas recomiendan que el país avance hacia una mayor transparencia en la fórmula de precios y explore mecanismos que permitan transferir parte de las reducciones internacionales al consumidor, sin comprometer la estabilidad de las finanzas públicas.
Balance general
El resultado es claro: mientras el petróleo cayó más de un 30% desde 2022, los combustibles en República Dominicana permanecen en niveles históricamente altos. Esta brecha entre la tendencia internacional y la realidad local abre un debate sobre el modelo de subsidios y la necesidad de revisar la estructura de precios para equilibrar sostenibilidad fiscal y bienestar ciudadano.
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