China bloqueó el comunicado conjunto del G20 en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales celebrada esta semana en Asheville, Carolina del Norte, al discrepar de varios párrafos clave del texto, según confirmó el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent.
La obstrucción coloca a Pekín como el único de los 20 miembros del foro en negarse a respaldar la declaración, mientras el resto —incluida Rusia— sí lo hizo. En lugar del tradicional comunicado conjunto, el G20 publicó una declaración en nombre de la presidencia del grupo, práctica que se repite desde que el bloque se fracturó en 2022 por las divisiones sobre la invasión rusa de Ucrania.
El superávit chino, en el centro del debate
Bessent fue directo al señalar a China durante una rueda de prensa el martes: «El país con el mayor superávit por cuenta corriente del mundo, y además insostenible, la República Popular China, fue quien discrepó». Añadió que «las economías que no se basan en el mercado y que inundan el mundo con un flujo interminable de exportaciones baratas no son sostenibles».
La tensión tiene cifras concretas detrás. China registró en 2025 un superávit comercial récord de US$1.2 billones, un 20% más que el año anterior, según los datos manejados por el Tesoro estadounidense. EEUU, por su parte, acumuló el año pasado un déficit comercial de aproximadamente US$200,000 millones con China, de acuerdo con la Oficina de Análisis Económico (BEA).
La declaración de la presidencia del G20, difundida por el Tesoro estadounidense, recoge que «los países con superávits externos excesivos y persistentes deberían eliminar las distorsiones que limitan el consumo interno y que provocan una dependencia excesiva de las exportaciones», y advirtió que esas prácticas «generan efectos adversos sobre los mercados globales, regionales y nacionales».
Los puntos de discordia
Según el Departamento del Tesoro, China se opuso a cuatro párrafos específicos: los relativos a la libre circulación de barcos por el estrecho de Ormuz, la creación de un grupo de trabajo para estudiar y reducir los desequilibrios comerciales, las competencias del FMI para supervisar esos desequilibrios, y las disposiciones ligadas a la reestructuración de deuda de países en desarrollo.
Pekín no respondió directamente a los señalamientos de Bessent. En su lugar, el viceministro chino de Finanzas, Liao Min, afirmó que «los miembros del G20 deberían proteger el libre comercio, promover una globalización económica inclusiva y de base amplia, y crear un entorno político favorable para el comercio internacional y los flujos de capital». China también indicó que «todas las partes deberían adoptar una visión integral, objetiva y equilibrada de la cuestión de los desequilibrios globales».
Contactos bilaterales y el factor Irán
Al margen del encontronazo por el comunicado conjunto del G20, Bessent sostuvo intercambios «limitados» con la delegación china sobre inteligencia artificial, aunque aclaró que su principal interlocutor habitual, el viceprimer ministro He Lifeng, no asistió a Asheville. El secretario del Tesoro señaló que espera que la IA sea uno de los temas cuando el presidente chino, Xi Jinping, se reúna con Donald Trump este mes.
Bessent también se reunió con el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, en un contacto de alto nivel inusual entre los equipos económicos de ambos países. El hecho de que Rusia haya respaldado la declaración de la presidencia contrasta con la posición que Pekín había mantenido anteriormente al negarse a sumarse a condenas del G20 contra la guerra en Ucrania.
El Tesoro estadounidense también ocupa un papel central en las sanciones contra Irán. Bessent confirmó que abordó con Rusia y China posibles medidas económicas contra Teherán, y señaló que tanto EEUU como China coinciden en la importancia de mantener abierto el estrecho de Ormuz, punto de tránsito crítico para el petróleo global, en momentos en que EEUU e Irán intercambiaban ataques de represalia a comienzos de esta semana.
La última vez que el G20 emitió un comunicado conjunto tras una reunión de ministros de Finanzas fue en julio de 2025 en Durban, Sudáfrica, un documento que apenas abordó el comercio. El próximo movimiento a vigilar es la reunión entre Xi y Trump prevista para este mes, donde el desequilibrio comercial y la inteligencia artificial serán los ejes centrales de la agenda económica bilateral.








