El presidente Xi Jinping y el primer ministro ruso Mikhail Mishustin reafirmaron el 4 de noviembre en Beijing su compromiso de ofrecer “respuestas apropiadas a los desafíos externos”, en medio de una creciente presión internacional. Ambos líderes destacaron la necesidad de profundizar la cooperación económica y política frente a las sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados debido al conflicto en Ucrania.
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Las conversaciones se celebraron en el Gran Salón del Pueblo, tras la reunión previa entre Mishustin y el primer ministro chino Li Qiang en Hangzhou. Xi calificó la relación entre ambos países como “una elección estratégica”, y subrayó su voluntad de avanzar en áreas clave como energía, agricultura, tecnología aeroespacial, economía digital y desarrollo verde.
Comercio bilateral en descenso, pero con acuerdos estratégicos
A pesar de las tensiones globales, China sigue siendo el principal socio comercial de Rusia, aunque el intercambio bilateral se redujo un 9.4% interanual en los primeros nueve meses de 2025, alcanzando $163.62 mil millones, la primera caída desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Durante la visita, se firmaron 15 nuevos acuerdos bilaterales que consolidan la cooperación económica y tecnológica. Ambos gobiernos acordaron aumentar las inversiones conjuntas, con más de 80 proyectos en ejecución valorados en más de $200 mil millones, y un enfoque en monedas nacionales para evitar el uso del dólar y el euro, que hoy representan “un nivel de error estadístico” en el comercio bilateral.
Respuesta ante las sanciones energéticas
La presión occidental se ha intensificado tras las recientes sanciones de Estados Unidos a las empresas rusas Rosneft y Lukoil, lo que llevó a petroleras chinas a suspender compras de crudo ruso, afectando 400,000 barriles diarios, equivalentes al 45% de las importaciones de petróleo ruso hacia China.
En respuesta, Mishustin afirmó que ambos países trabajarán para “crear condiciones favorables para la inversión mutua y la estabilidad financiera”, buscando esquivar las restricciones y preservar los flujos comerciales energéticos.
Un bloque económico y político consolidado
China reafirmó su apoyo al principio de “Una sola China” y Rusia reiteró su respaldo a los esfuerzos de seguridad y estabilidad del gigante asiático. Este eje Beijing-Moscú apunta a consolidarse como un bloque alternativo al orden occidental, apostando por la desdolarización y la cooperación tecnológica soberana.
Ambos gobiernos coinciden en que la alianza es un mecanismo de defensa económica y geopolítica, capaz de resistir el aislamiento promovido por Washington y Bruselas, y de proyectar un nuevo equilibrio global.
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