París.— La compañía de moda rápida Shein, fundada en China en 2012 y actualmente con sede en Singapur, anunció este miércoles un paso trascendental en su modelo de negocio: la apertura de sus primeras tiendas físicas permanentes en Francia a partir de noviembre de 2025. La decisión marca un hito para la empresa que, hasta la fecha, había operado exclusivamente en línea.
El plan contempla la inauguración de una primera tienda en los grandes almacenes BHV Marais de París, seguida de la apertura progresiva de cinco establecimientos adicionales en tiendas Galeries Lafayette de ciudades como Dijon, Reims, Grenoble, Angers y Limoges. En conjunto, el proyecto promete generar alrededor de 200 empleos directos e indirectosen territorio francés.
Una estrategia que busca revitalizar centros urbanos
El presidente ejecutivo de Shein, Donald Tang, destacó el simbolismo de iniciar esta etapa en el país galo: “Al elegir Francia como lugar para nuestro experimento de venta física, reconocemos su posición como una importante capital de la moda y abrazamos su espíritu de creatividad y excelencia”.
La empresa ha presentado el proyecto como un compromiso que trasciende lo comercial. Según la compañía, la apertura de estas tiendas busca revitalizar centros urbanos, restaurar grandes almacenes y generar nuevas oportunidades para la moda francesa, en un contexto donde el comercio minorista tradicional enfrenta desafíos significativos.
La operación será posible gracias a la alianza estratégica con Société des Grands Magasins (SGM), grupo inmobiliario que gestiona BHV Marais y varios establecimientos Galeries Lafayette. “Convencimos a Shein para que convirtiera a nuestro país en su primer campo de pruebas físico”, explicó Frédéric Merlin, director de SGM.
Críticas del sector textil europeo
El anuncio, sin embargo, se produce en medio de fuertes críticas hacia el modelo de negocio de Shein. Desde distintos sectores de la industria textil europea se acusa a la compañía de competencia desleal, argumentando que la firma asiática no está sometida a las mismas regulaciones ambientales, sociales y de seguridad que exige la Unión Europea.
En particular, las asociaciones de moda francesas habían manifestado su indignación tras conocerse la alianza de Shein con la marca francesa Pimkie, interpretada como una forma de legitimar su presencia en el mercado europeo.
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Paradójicamente, el Grupo Galeries Lafayette, propietario de la marca principal, rechazó públicamente el acuerdo y aseguró que “rehúsa permitir que Shein se instale en las cinco tiendas afiliadas de la red francesa de SGM”. Esta postura refleja las tensiones internas que genera la expansión de la empresa en Francia y en el resto de Europa.
Una empresa en expansión y bajo escrutinio
Con una facturación de 23.000 millones de dólares en 2022, Shein ha consolidado un modelo basado en ropa ultrabarata, un extenso catálogo de productos y estrategias agresivas de marketing digital. Su crecimiento vertiginoso la ha posicionado como uno de los líderes mundiales de la moda rápida.
No obstante, enfrenta crecientes cuestionamientos internacionales sobre el impacto ambiental de su producción masiva y las condiciones laborales en su cadena de suministro, aspectos que han generado investigaciones y protestas en distintas partes del mundo.
La apuesta por tiendas físicas en Francia se interpreta como un intento de reforzar la legitimidad de la marca en Europa, diversificar sus canales de venta y acercarse a consumidores que aún valoran la experiencia presencial de compra. Al mismo tiempo, abre un nuevo capítulo en la disputa entre grandes conglomerados europeos y el emergente poder de las plataformas asiáticas de e-commerce.
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