Madrid.– La renovación del contrato de Vinicius Jr. se ha convertido en uno de los temas más delicados dentro del vestuario merengue. Según informes de Diario AS y Relevo, el delantero brasileño ha solicitado un salario neto de entre 20 y 30 millones de euros anuales, cifra que superaría los 15 millones que percibe actualmente y que representa el límite que el club está dispuesto a pagar por temporada.
La política salarial del Real Madrid ha sido clara: ningún jugador debe ganar más de 15 millones de euros netos al año, una estrategia diseñada para mantener el control financiero y no infringir los parámetros del Fair Play Financiero de la UEFA. Esta postura ha sido reforzada con la llegada de nuevas figuras y en medio de una estructura económica que privilegia la sostenibilidad sobre los contratos inflacionarios.
Actualmente, Vinicius mantiene contrato hasta 2027, con un salario que se encuentra en el tope permitido. Sin embargo, las aspiraciones del brasileño, que busca ser considerado la principal figura del club tras la salida de Karim Benzema y la llegada de Kylian Mbappé, han tensado las relaciones con la directiva.
Ante esta situación, los directivos del club blanco han decidido posponer las negociaciones de renovación hasta la temporada 2025-2026, lo que podría dejar al jugador con solo un año restante en su contrato. Para evitar que se marche como agente libre, el club habría emitido un ultimátum: renovar antes de junio de 2026 o ser transferido.
Mientras tanto, los clubes de la Saudi Pro League, en especial el Al-Ahli, han mostrado interés en Vinicius desde finales de 2024. Se llegó a hablar de una propuesta de 350 millones de euros por su traspaso y un contrato de cinco años por hasta 1.000 millones de euros. Sin embargo, fuentes recientes señalan que no ha habido contactos desde diciembre, lo que podría significar un enfriamiento de la oferta saudí.
Este contexto contractual se da en medio de una etapa de transición para el Real Madrid. Con la inminente llegada de Xabi Alonso como entrenador, se anticipan cambios en la dinámica interna. Alonso, conocido por su enfoque táctico riguroso, ya habría comunicado al vestuario la necesidad de reforzar el trabajo defensivo. Esta exigencia surge tras la discreta actuación de Vinicius en el Mundial de Clubes, donde solo anotó un gol y fue superado en defensa en varias ocasiones.
El caso Vinicius pone de manifiesto el choque entre las aspiraciones personales de una estrella en ascenso y la política institucional de un club que ha decidido no ceder ante presiones económicas. La directiva enfrenta así el reto de equilibrar disciplina financiera con el manejo de egos en una plantilla cada vez más global y valiosa.
La negociación no solo definirá el futuro de uno de los jugadores más talentosos del club, sino que también marcará el tono de la era Alonso. Con el liderazgo en transición y la mirada atenta del mercado saudí, el Real Madrid camina por una delgada línea entre la renovación estratégica y la contención económica.
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