El Real Madrid abrió su participación en la Champions League con una victoria 2-1 ante el Inter de Milán en partido disputado en casa, resultado que deja señales mixtas de cara al resto de la competición europea.
Los merengues controlaron el encuentro durante los primeros 45 minutos y se fueron al descanso con una ventaja 2-0, gracias a los tantos de Kylian Mbappé y Brahim Díaz, que reflejaron la superioridad del equipo local en esa primera etapa.
Segunda mitad sin ideas
Sin embargo, el segundo tiempo mostró una cara completamente distinta. El Real Madrid apareció desgastado y sin claridad táctica, confiando en que el marcador no se movería, lo que permitió al Inter de Milán reducir la diferencia con un gol de descuento.
El partido terminó con el equipo local aguantando el resultado y solicitando el final del encuentro. Vinícius Jr. y Mbappé fueron sustituidos en los minutos finales, en una segunda mitad que evidenció las carencias del equipo ante rivales que no bajan los brazos.
Retos por delante para Mourinho
El técnico José Mourinho sabe que hay trabajo por hacer. El debut en Champions League entregó los tres puntos, pero también expuso una irregularidad preocupante: la capacidad del equipo para mantener la intensidad durante los 90 minutos completos es una asignatura pendiente.
El grupo deberá ajustar su rendimiento en el segundo tiempo si quiere aspirar a competir con garantías en la fase más exigente de la competición europea. Los próximos partidos dirán si este arranque fue un aviso puntual o un patrón a corregir.









