San Pedro de Macorís.— En una noche cargada de tensión, estrategia y un béisbol que respiró emoción desde el primer lanzamiento, las Águilas Cibaeñas volvieron a demostrar por qué dominan la temporada regular de la LIDOM 2025. El conjunto amarillo firmó una remontada memorable para vencer 5 por 3 a unas Estrellas Orientales que comenzaron dominantes, pero no lograron sostener la embestida cibaeña en los episodios finales.
Las Estrellas tomaron control temprano del marcador. Con un ataque ordenado y oportuno, aprovecharon el ritmo del partido para irse arriba 3-0 hasta el cuarto episodio. Los batazos de Junior Pérez y Francisco Peña parecían encaminar el duelo hacia una noche verde, pero el béisbol, como dicta la historia, siempre guarda capítulos inesperados.
El despertar aguilucho inició en el quinto inning. Alfredo Reyes, con un sencillo al centro, impulsó a Raynel Delgado y encendió la chispa competitiva en un dugout que nunca perdió el enfoque. El golpe anímico abrió la puerta a la reacción.
En el sexto episodio, el encuentro encontró su punto de quiebre. Adael Amador, con un swing sólido y preciso, conectó un jonrón de dos carreras que empató el partido y silenció momentáneamente el Tetelo Vargas. La bola voló y con ella cambiaron las energías del juego.
Ya en el séptimo, Ezequiel Durán quebró la igualdad con un imparable que llevó al plato a Steward Berroa, dando ventaja a unas Águilas que ya jugaban con decisión y confianza. Y en el octavo, un toque de sacrificio de Alfredo Reyes, combinado con un error defensivo, abrió la puerta para la quinta anotación, consolidando la remontada.
El pitcheo fue determinante. El relevo de Raúl Brito ofreció estabilidad en los momentos clave, mientras que Hunter Bigge aseguró su tercer salvamento de la campaña. Carlos Belén cargó con la derrota por Estrellas.
Con esta victoria, las Águilas alcanzan su triunfo número 13 y refuerzan su liderato con récord 13-3, un paso firme que ha generado elogios de medios, analistas y fanáticos. En redes y plataformas como YouTube, la conversación se resume en un concepto claro: “el dominio amarillo sigue vivo”.
Las Estrellas, pese a caer, dejaron claro que siguen siendo un rival combativo y competitivo. El duelo confirmó que la rivalidad histórica continúa intacta y que cada enfrentamiento promete intensidad al máximo nivel.
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