El economista Miguel Mancera Aguayo, primer gobernador de Banxico tras la reforma que otorgó autonomía al banco central de México, falleció la noche del lunes, confirmó la propia institución a través de una esquela oficial.
Mancera Aguayo asumió la gobernación del Banco de México en 1994, año en que las reformas constitucionales y legales convirtieron a Banxico en una institución autónoma del gobierno federal —un cambio estructural diseñado para aislar la política monetaria de las presiones del poder ejecutivo—. Culminó su administración cuatro años después, en 1998, dejando una institución con nuevos marcos operativos en medio de una de las décadas más turbulentas de la historia económica mexicana.
Una carrera forjada en la banca y las crisis
Egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Mancera Aguayo construyó su trayectoria en el sector financiero público. Trabajó en el Banco de Comercio y se desempeñó como administrador del Fondo para el Fomento de las Exportaciones de Productos Manufacturados (FOMEX), según información difundida por el ITAM.
De acuerdo con el ITAM, al economista le correspondió enfrentar fuertes crisis económicas e impulsar programas de reforma monetaria de fondo, entre ellos la implementación de la nueva moneda de México y el peso de 1992 —la denominación que eliminó tres ceros al peso anterior y que aún circula hoy—. Tras concluir su gestión al frente de Banxico, se dedicó a actividades públicas y académicas.
Reconocimientos tras su muerte
Banxico emitió una esquela en la que lamentó el fallecimiento de Mancera Aguayo. Políticos y economistas mexicanos también se expresaron públicamente. La exsenadora y exministra Olga Sánchez Cordero lo describió como «una pieza clave en la estabilidad económica» del país. «Su rigor técnico, institucionalidad y vocación de servicio dejan una huella imborrable en el servicio público y la academia», escribió Sánchez Cordero.
La muerte de Mancera Aguayo ocurre en un momento en que los bancos centrales de la región atraviesan un ciclo de alta visibilidad, con debates sobre independencia institucional, metas de inflación y política cambiaria que el propio Banxico ayudó a moldear durante los años noventa. La autonomía que él inauguró como primer gobernador sigue siendo el eje del diseño institucional monetario de México.









