Los depósitos en dólares de la banca múltiple dominicana llegaron a US$17,867 millones en agosto de 2026, con un avance interanual del 15% que añadió US$2,310 millones frente al mismo mes del año anterior, según el análisis de la Dirección Técnica de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA). Ese ritmo de expansión es el más pronunciado desde 2020, ejercicio en el que las captaciones en divisas crecieron 22%.
El volumen no es el dato que más preocupa a los analistas del sector; lo es su peso relativo. Los depósitos en dólares ya equivalen al 34% del total de captaciones de los bancos múltiples: RD$1,062,200 millones de un agregado total de RD$3,133,241 millones. Cuando un banco recibe tanto pasivo en moneda extranjera, está obligado a colocarlo también en préstamos en divisas, lo que traslada al prestatario el riesgo de que el peso se deprecie frente al dólar, especialmente si su fuente de ingresos está en moneda local.
La estructura de las captaciones en divisas
Del total acumulado en divisas, el 60% corresponde a cuentas de ahorro (US$10,797.67 millones) y el 40% restante a depósitos a plazo (US$7,069.45 millones). Esa composición importa porque el ahorro es, por definición, más líquido y más susceptible de retiro ante un cambio repentino en las expectativas cambiarias, a diferencia de un plazo fijo que inmoviliza el recurso por un período determinado.
La ABA señaló en su informe que la facultad de operar en divisas no es una decisión comercial de los bancos, sino una atribución que la Ley Monetaria y Financiera 183-02 les concede exclusivamente a ellos dentro del sistema financiero dominicano. En perspectiva histórica, las captaciones en moneda extranjera han crecido a una tasa promedio anual del 11% durante los últimos ocho años, lo que revela que la tendencia precede al ciclo reciente de divisas.
El ciclo de divisas que sustenta el avance
El ascenso de los depósitos en dólares no es ajeno al volumen de divisas que ingresa a la economía. El Banco Central proyecta recepciones totales de alrededor de US$50,700 millones al cierre de 2026, compuestas por exportaciones superiores a US$17,200 millones, ingresos turísticos en torno a US$12,200 millones, remesas de aproximadamente US$12,600 millones e inversión extranjera directa de unos US$5,300 millones.
Los números acumulados entre enero y septiembre confirman que esa proyección tiene fundamento: los envíos de dominicanos en el exterior totalizaron US$9,489.8 millones en ese período, 6.5% por encima de lo registrado en los primeros nueve meses de 2025, mientras que las divisas generadas por el turismo ascendieron a US$9,694.1 millones, con un alza del 13.3% frente a igual lapso del año previo. Una porción creciente de esos flujos permanece en el sistema bancario sin convertirse a pesos, de acuerdo con el análisis de la ABA.
La política monetaria introduce una tensión adicional. Con la tasa de política monetaria (TPM, el precio al que el Banco Central presta a los bancos comerciales) en 5.50% y la tasa de depósitos remunerados overnight en 4.75%, el rendimiento en pesos conserva atractivo. No obstante, la anticipación de depreciación cambiaria y el hábito histórico de mantener ahorros en dólares por parte de empresas y hogares de altos ingresos generan una presión que empuja en sentido opuesto.
La dolarización en el sistema financiero ampliado
El patrón rebasa a los bancos múltiples. Según estadísticas de la Superintendencia de Bancos citadas en el documento de la ABA, las captaciones en divisas de todo el sistema financiero dominicano alcanzaron RD$1.06 billones en agosto de 2026, con un crecimiento interanual del 12.2% y un peso del 30.1% sobre el total de captaciones del sistema.
La categoría de «otros depósitos» denominados en dólares exhibió una expansión del 16.49% interanual, llegando a RD$894,836.1 millones, una velocidad muy superior al 9.16% que mostró su contraparte en pesos durante el mismo período. El cociente entre depósitos en dólares y medios de pago ampliados (M3, el indicador más amplio de liquidez en la economía) se situó en 27.6% a junio de 2026. Ese nivel roza el extremo superior del intervalo que la teoría económica clasifica como dolarización moderada, lo que no implica necesariamente un riesgo inminente, pero sí una señal que el regulador sigue de cerca.
El riesgo que las autoridades ya acotaron
Un pasivo bancario en dólares demanda, por regulación y por prudencia, un activo en dólares equivalente. Si el crédito en divisas se expande más rápido que la capacidad de los prestatarios de generar esa moneda, el sistema queda expuesto al denominado descalce cambiario: empresas que facturan en pesos pero amortizarán deuda en dólares. Las autoridades han establecido restricciones al otorgamiento de crédito en moneda extranjera a sectores cuya actividad no produce divisas, y el Banco Central ha descartado amenazas a la estabilidad financiera en el corto plazo.
Un matiz técnico que conviene no perder de vista: el crecimiento del 15% está medido directamente en dólares y, por tanto, no incorpora la distorsión del tipo de cambio. Las cifras expresadas en pesos sí incluyen ese componente de conversión, lo que explica por qué el saldo de RD$1.06 billones aparenta un avance más abultado que el que muestran los datos en divisas.
La evolución de los depósitos en dólares en los próximos trimestres dependerá de tres variables: el ritmo de los flujos externos, que sostiene o no la proyección de US$50,700 millones; la relación entre captaciones y colocaciones en divisas, que revelará si el sistema absorbe más riesgo cambiario del que los titulares sugieren; y la composición entre ahorro líquido y depósitos a plazo, cuyo balance indicará si la preferencia por el dólar gana o pierde terreno frente a instrumentos de mayor duración en pesos.













