El crédito al sector privado creció 9.1% de forma interanual al cierre de junio de 2026, acelerando frente al 7.4% registrado en diciembre de 2025, según un análisis de la Dirección de Estudios Económicos y Bancarios de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA). En términos absolutos, esa expansión representó una inyección de más de RD$80,000 millones entre enero y junio, equivalentes al 1.0% del PIB.
La aceleración del financiamiento bancario llega en un momento en que la economía dominicana creció 4.5% durante el primer semestre de 2026 —más del doble del promedio estimado para América Latina, de alrededor de 2.0%— y sugiere que el crédito sigue siendo un pilar de esa expansión. Para hogares, constructoras, operadores turísticos y empresas de transporte, el acceso continuo a financiamiento en condiciones competitivas es un factor directo de actividad y empleo.
Dónde se concentra el crédito
La ABA señaló que la mayor dinámica del crédito al sector privado se ha concentrado principalmente en los segmentos comercial e hipotecario, vinculados a sectores que lideran la expansión de la economía: construcción, turismo, transporte e inversión privada.
El Banco Central proyecta que el crédito en moneda nacional continúe acelerándose gradualmente y alcance un crecimiento de 10.5% al cierre de 2026. De cumplirse esa proyección, la expansión del financiamiento llegaría a RD$149,818 millones, equivalentes al 1.9% del PIB.
Depósitos y solidez del sistema
En paralelo al crecimiento del crédito, los depósitos del público aceleraron su ritmo de expansión de forma significativa: pasaron de 9.2% en diciembre de 2025 a 14.9% en junio de 2026. En el primer semestre, la base de depósitos disponible para las entidades de intermediación financiera aumentó en RD$257,124 millones, equivalentes al 3.3% del PIB. La ABA interpretó este comportamiento como una señal de confianza del público en el sistema financiero y como una fuente de recursos que permite a los bancos sostener el financiamiento de hogares y sectores productivos.
Los indicadores prudenciales refuerzan esa lectura. Según estadísticas de la Superintendencia de Bancos, el sistema mantiene un coeficiente de activos líquidos superior al 40%; un índice de morosidad estable y por debajo de 2.0%; una cobertura de cartera vencida cercana al 180%, muy por encima del mínimo de referencia; y un índice de solvencia de 17.3%, significativamente superior al requerimiento regulatorio de 10%.
Rentabilidad moderada por diseño
La rentabilidad sobre activos se situó en 2.4% y sobre el patrimonio en 20.3%, cifras que —aunque se han moderado respecto a períodos previos— siguen por encima de los promedios regionales de América Latina, donde los indicadores equivalentes se ubican en 2.0% y 14.3%, respectivamente.
La ABA explicó que esa moderación responde a una estrategia deliberada de las entidades financieras ante el aumento de la incertidumbre global. «En un contexto de mayores riesgos externos, los bancos han privilegiado fortalecer sus niveles de liquidez y capital, aun cuando ello implique ceder parte de la rentabilidad. Esta decisión incrementa la capacidad del sistema para absorber eventuales choques y continuar respaldando el financiamiento de la economía dominicana», señaló la asociación.
El Banco Central proyecta una expansión económica cercana al 4.0% para el cierre de 2026, lo que representaría una recuperación frente al crecimiento de 2.1% observado en 2025 y mantendría a la República Dominicana por encima del promedio estimado para América Latina. La velocidad con que el crédito al sector privado converja hacia el 10.5% proyectado, y la capacidad del sistema bancario para mantener su solvencia ante una eventual turbulencia externa, serán los indicadores clave a monitorear en el segundo semestre.









