Diario Financiero.– La industria bancaria mundial ha pasado en 2025 de experimentar con inteligencia artificial (IA) a integrarla de forma estructural en sus operaciones. Lo que antes eran pilotos aislados, hoy son plataformas masivas que transforman la prevención de fraude, el cumplimiento normativo y la atención al cliente.
Uno de los cambios más visibles ocurre en los pagos instantáneos, donde la combinación de analítica transaccional y biometría conductual está frenando estafas en tiempo real. La integración de Nasdaq Verafin con BioCatch permite analizar miles de señales de comportamiento antes de autorizar el débito. A la vez, marcos comunes como FraudClassifier, impulsado por la Reserva Federal de EE. UU., estandarizan la clasificación y reporte de fraudes en redes como RTP y FedNow.
En el frente interno, bancos como BNY Mellon y JPMorgan ya despliegan “digital workers” o copilotos generativos para sus equipos. Estas herramientas no solo agilizan la búsqueda de políticas internas y la redacción de documentos, sino que permiten a decenas de miles de empleados mejorar su productividad. En Europa, entidades como Santander y BBVA han decidido escalar la adopción de genAI de forma corporativa, acompañándola de programas de formación y controles de uso.
La atención al cliente también vive una revolución. Los asistentes conversacionales dejaron atrás los simples catálogos de preguntas frecuentes. Ahora gestionan procesos completos, detectan intentos de fraude y resuelven consultas complejas. Un ejemplo es NatWest, que colabora con OpenAI para reforzar su chatbot Cora y dotar a su personal de un asistente interno.
En materia de cumplimiento y prevención de lavado de dinero (AML/KYC), la aplicación de IA muestra mejoras tangibles. HSBC, junto a Google Cloud, ha logrado mayor detección con menos falsos positivos gracias a modelos avanzados de “dynamic risk assessment”. Esto reduce las revisiones manuales y permite priorizar casos de alto riesgo con mayor eficacia.
El auge de las suplantaciones digitales obliga a las entidades a adoptar autenticación multimodal. Las pruebas de voz, la conducta del usuario y la información del dispositivo se combinan para verificar identidades y prevenir fraudes con deepfakes. En paralelo, la generación de datos sintéticos y el uso de aprendizaje federado refuerzan el entrenamiento de modelos sin exponer información personal, práctica consolidada tras la adquisición de Gretel por NVIDIA.
El impacto también llega al back-office. La aplicación de Document AI y agentes multitarea está reduciendo drásticamente los tiempos en procesos de originación de crédito y revisiones KYC. Se avanza hacia un modelo de “due diligence” basado en eventos, sustituyendo las revisiones periódicas.
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Finalmente, la gobernanza de la IA se ha convertido en un elemento competitivo. El AI Act de la Unión Europea, vigente desde febrero de 2025, marca obligaciones de transparencia, alfabetización y prohibiciones específicas, con plena aplicación en 2026. Bancos como Lloyds están implementando marcos de “Responsible AI” que incluyen controles técnicos, monitoreo continuo y políticas codificadas (“policy-as-code”).
Perspectiva
El año 2025 consolida a la inteligencia artificial como columna vertebral de la banca moderna. Desde la detección de fraude “pre-debit” hasta la atención al cliente potenciada con modelos generativos, las entidades financieras ya no ven a la IA como una apuesta futura, sino como la herramienta que sostiene su competitividad actual.
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