Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, salió de Brasil hacia Estados Unidos este martes 27 de octubre pese a una prohibición judicial vigente que le impedía abandonar el territorio brasileño, según reportaron CNN, AP y Reuters citando fuentes cercanas al político.
La partida se produce tan solo dos días después de que Flávio Bolsonaro perdiera la segunda vuelta presidencial frente a Luiz Inácio Lula da Silva, celebrada el domingo 25 de octubre. La justicia brasileña le había ordenado a Flávio Bolsonaro previamente entregar sus pasaportes ordinario y diplomático; el propio senador confirmó esa restricción el lunes 26 de octubre y declaró públicamente que no tenía intención de salir del país.
La prohibición y los pasaportes cancelados
A pesar de esas declaraciones, Flávio Bolsonaro sale de Brasil ese martes junto con su esposa y sus dos hijas, según informó a Reuters una fuente cercana al senador. Ante el incumplimiento del plazo para la entrega de los documentos, la Policía Federal de Brasil procedió a cancelar ambos pasaportes después de que venciera el término fijado por la justicia.
El senador tampoco había reconocido oficialmente su derrota electoral al momento de su salida, de acuerdo con CNN. Su partido, el Partido Liberal, sí reconoció el resultado el lunes 26 de octubre, un día después de la votación.
Investigación por presunto lavado de dinero
La salida del país se da en medio de una investigación en curso por presunto lavado de dinero, acusación que Flávio Bolsonaro niega. Fue precisamente en el marco de esa investigación que la justicia impuso la restricción de movilidad y exigió la entrega de sus pasaportes, medidas cuyo incumplimiento ahora podría agravar su situación legal.
La partida de Flávio Bolsonaro agrega tensión política al Brasil del postelección, en un momento en que la transición tras la victoria de Lula da Silva aún está en sus primeras horas. Las autoridades judiciales brasileñas deberán definir los pasos a seguir ante la violación de la orden de restricción, un proceso que podría escalar en las próximas semanas dependiendo de si el senador decide regresar voluntariamente o permanecer en territorio estadounidense.








