Líderes y funcionarios de América Latina y el Caribe coincidieron en la gestión estratégica de sus recursos como prioridad regional durante el 41° período de sesiones de la Cepal, celebrado el jueves 8 de octubre en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. El eje del debate fue el informe Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica, que advierte sobre una ruptura geopolítica global y llama a la región a capitalizar sus ventajas antes de que otros lo hagan.
La discusión es relevante para República Dominicana en la medida en que el posicionamiento regional en materias como minerales críticos, biodiversidad, turismo y seguridad alimentaria incide directamente en las condiciones de inversión extranjera, acceso a financiamiento de desarrollo y poder de negociación en foros multilaterales.
Los cinco activos estratégicos
El informe, presentado en la segunda jornada de la reunión, identifica cinco categorías de activos estratégicos. La primera abarca los recursos naturales: energía, seguridad alimentaria, minerales críticos, biodiversidad y agua dulce. La segunda agrupa las capacidades productivas, humanas y financieras, que incluyen clústeres industriales, industrias creativas, ecosistemas de startups, bancos de desarrollo, las diásporas regionales y el talento humano.
El tercer activo es la región en sí misma, con más de 660 millones de personas y un PIB combinado de US$6.8 billones. Le siguen la influencia política, sustentada en la diplomacia multilateral y la condición de zona de paz, y el poder blando, representado en la diversidad cultural, el patrimonio histórico y la riqueza turística de proyección global.
La expresidenta chilena Michelle Bachelet, coautora del documento, subrayó que «el mundo cambió y los países de América Latina y el Caribe tienen muchos activos que el mundo necesita, por los que el mundo está compitiendo además y que se han revalorizado en el nuevo contexto geopolítico». El exmandatario colombiano Iván Duque, también coautor, destacó en intervención virtual el peso del bioma amazónico, capaz de absorber cerca del 15% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, así como las reservas de cobalto y litio, fundamentales para las transiciones energética y tecnológica.
Ocho rupturas y el papel de la integración
El informe también señala ocho rupturas en el orden mundial: la globalización reconfigurada, la erosión del multilateralismo, la hegemonía unipolar, la reconfiguración del poder blando, el retroceso democrático, la desinformación, el retroceso en materia de derechos y el fin del consenso mundial sobre el clima. Esas fracturas, según el texto, obligan a la región a redefinir su inserción económica global.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, planteó ante los asistentes que «ha llegado el momento para una visión de las Américas» basada en «la unidad continental y en una integración verdadera». Ramdin advirtió que el continente ha gestionado durante décadas una «agenda negativa» y que, en la práctica, «no somos un hemisferio unido: no nos conocemos, no nos entendemos, no reconocemos nuestras respectivas historias».
El viceministro de Política Exterior Multilateral de la Cancillería Dominicana, Rubén Silie, coincidió en que «el principal desafío es realmente la integración», y afirmó que «si no hay integración es evidente que no podremos avanzar». La subsecretaria para América Latina de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Raquel Serur Semke, añadió que el informe «nos obliga a admitir que el mundo vive una ruptura geopolítica generalizada» y que «no es posible volver a las fórmulas del pasado ni repetir ahora estrategias que en otro momento fueron útiles para favorecer la inserción económica de nuestras sociedades».
El próximo paso práctico que definirá el peso real de este debate será la capacidad de los países de la región, incluida República Dominicana, de traducir los consensos alcanzados en Santiago de los Caballeros en políticas de integración concretas y en posiciones negociadoras coordinadas ante los bloques que ya compiten por sus recursos.









