República Dominicana obtuvo 61.4 puntos en el Índice Global de Pensiones Marsh CFA Institute 2026 y una calificación C+, por debajo del promedio de 62.6 puntos que registraron los nueve países latinoamericanos incluidos en la evaluación. El país aparece por primera vez en este índice, que en esta edición amplió su cobertura a 55 sistemas de pensiones en todo el mundo.
La cifra pone de relieve que, aunque el Sistema Dominicano de Seguridad Social acumula avances institucionales, las pensiones actuales no alcanzan para garantizar un nivel de vida adecuado a una porción significativa de los jubilados. Para el trabajador dominicano promedio, eso se traduce en mayor riesgo de caída de ingresos al momento del retiro, especialmente entre quienes dependen exclusivamente de la pensión básica del sistema contributivo.
Adecuación: la brecha más profunda
En el subíndice de adecuación (el componente de mayor peso, con 40% del puntaje global) República Dominicana marcó 56.3 puntos, frente al promedio latinoamericano de 66.5 puntos. Esta diferencia de 10.2 puntos es la más pronunciada de los resultados publicados y refleja que los beneficios que recibe el pensionado dominicano están lejos de lo que el índice considera suficiente para una jubilación más segura.
El pilar de adecuación examina el nivel de los beneficios, el diseño del sistema, las características del ahorro y la protección frente a la pobreza en la vejez. Los otros dos pilares del índice son la sostenibilidad, que analiza la viabilidad financiera futura del sistema considerando demografía, deuda y productividad, y la integridad, que evalúa gobernanza, regulación y confianza en la administración de los fondos.
Informalidad laboral, el principal obstáculo
El informe identifica la informalidad laboral como uno de los mayores frenos al sistema dominicano. Una parte importante de la fuerza laboral se desempeña en empleos por cuenta propia, microempresas o trabajos sin plena formalidad, lo que se traduce en menos cotizantes y aportaciones más bajas o intermitentes. El resultado directo es un ahorro acumulado menor y, por consiguiente, una pensión futura más reducida.
Según el estudio de Marsh y CFA Institute, los trabajadores informales suelen quedar fuera del sistema contributivo o cotizar de forma irregular, lo que deja a ese segmento expuesto al riesgo de pobreza en la vejez sin que el sistema tenga mecanismos suficientes para compensarlo.
América Latina: buena adecuación, baja sostenibilidad
Los nueve países latinoamericanos del índice promediaron 66.5 puntos en adecuación, pero apenas 52.1 puntos en sostenibilidad, la brecha más reveladora del diagnóstico regional: los sistemas pueden ofrecer beneficios mínimos razonables hoy, pero carecen de los recursos para financiarlos cuando la población envejezca. Chile lideró la región con 79.2 puntos y calificación B+, el único país latinoamericano en ese rango. República Dominicana quedó en el segmento C+, compartiendo la presión de informalidad persistente, fiscos bajo tensión y una brecha creciente entre compromisos futuros y recursos disponibles.
| Indicador | República Dominicana | Promedio América Latina |
|---|---|---|
| Puntaje global | 61.4 | 62.6 |
| Calificación global | C+ | : |
| Adecuación | 56.3 | 66.5 |
| Sostenibilidad | : | 52.1 |
El factor demográfico
El informe subraya que el envejecimiento poblacional y la caída de la natalidad prolongarán la duración promedio de la jubilación y reducirán la proporción entre cotizantes activos y beneficiarios. Esa dinámica obliga a los países a replantear edades de retiro, mecanismos de financiamiento y los productos de pensión disponibles.
Para República Dominicana, la advertencia tiene dos frentes simultáneos: ampliar la cobertura de quienes hoy no cotizan y, al mismo tiempo, asegurar que las pensiones futuras mantengan poder adquisitivo sin depender excesivamente del gasto público.
Reformas que propone el estudio
El informe de Marsh y CFA Institute recomienda tres líneas de acción: definir objetivos claros para el sistema, fortalecer el financiamiento de las obligaciones futuras y flexibilizar las edades y modalidades de jubilación. También propone ampliar la formalización laboral y promover el ahorro complementario, como planes ocupacionales y mecanismos voluntarios de ahorro para el retiro.
Los expertos del estudio advierten que ninguna medida aislada es suficiente: se requiere combinar diseño institucional, gobernanza sólida, supervisión de inversiones y políticas que se adapten a trayectorias laborales más cambiantes, incluidos el trabajo independiente y el empleo a tiempo parcial.
Para el trabajador dominicano, el resultado del índice sugiere que depender exclusivamente de la pensión básica implica un riesgo real de no sostener el nivel de vida tras el retiro. Para el Estado, el desafío es convertir la mejora registrada en el índice en reformas estructurales concretas: más formalización, mayor cobertura, mejores incentivos al ahorro y un sistema capaz de pagar pensiones adecuadas sin comprometer las finanzas públicas de las próximas décadas.









