La privatización de Belgrano Cargas pierde a su único aspirante extranjero: Grupo México, el conglomerado ferroviario y minero del multimillonario mexicano Germán Larrea Mota, desistió de participar en la licitación por la concesión de la red ferroviaria de carga argentina, según informó Bloomberg Línea citando a una persona con conocimiento directo del asunto.
La salida del grupo mexicano llega tres semanas antes de la primera apertura de sobres, programada para el 11 de noviembre, y complica las aspiraciones del Gobierno de Javier Milei de lograr una competencia amplia e internacional por uno de los activos ferroviarios más grandes del país. Sin participantes extranjeros, la presión competitiva sobre los postores locales se reduce, lo que podría incidir en las condiciones finales que el Estado logre negociar.
Las fricciones con los pliegos
La decisión de Grupo México, aún no confirmada oficialmente por la empresa, obedece a diferencias con los términos de la licitación. Según había reportado el diario Clarín en marzo, el grupo exigía poder acceder al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) antes de presentar una oferta, y rechazaba el esquema oficial que divide la licitación por líneas y activos. Ninguna de esas condiciones fue incorporada a los pliegos definitivos.
También en marzo, Clarín había señalado que Grupo México era la única empresa extranjera interesada en la concesión, y que proyectaba una inversión de US$3,000 millones en cinco años para adquirir locomotoras, renovar vías y acelerar la circulación de granos y minerales.
Qué es Belgrano Cargas y por qué se privatiza
Belgrano Cargas es la empresa estatal de carga ferroviaria de Argentina que opera las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, con una red de 7,594 kilómetros que atraviesa 16 provincias. Su proceso de privatización arrancó hace dos años, en octubre de 2024, tras la aprobación de la Ley Bases impulsada por el gobierno de Milei.
El argumento oficial para privatizarla es fiscal y de eficiencia: bajo gestión estatal, la empresa requirió que el Estado aportase US$112 millones en 2023 para cubrir su déficit. «Cuenta con una planta sobredimensionada y presenta una estructura jerárquica elevada que no se corresponde con sus funciones», señaló la Secretaría de Transporte en los documentos oficiales del proceso.
Solo quedan postores locales
Con la retirada de Grupo México, el proceso queda en manos de empresas argentinas. Bloomberg Línea informó en agosto que entre los interesados figuraban las principales cerealeras del país: Bunge, Cargill, ACA, Aceitera General Deheza y Louis Dreyfus, todas con interés estratégico en el transporte de granos y minerales que circulan por esa red.
El calendario del Gobierno argentino establece la primera apertura de sobres para el 11 de noviembre. Lo que queda por ver es si el campo reducido de competidores locales modifica las condiciones económicas que el Estado podrá exigir en la negociación final, y si el Gobierno acepta ajustes a los pliegos para atraer de regreso a interesados internacionales antes de esa fecha.









