El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que Colombia crecerá 2.2% en 2026, según su más reciente informe de Perspectivas de la Economía Mundial, una cifra inferior al 2.3% que el organismo había anticipado en abril y que deja al país por debajo del promedio estimado para América Latina y el Caribe.
La revisión confirma que Colombia avanza a una velocidad menor que la de varios de sus vecinos y que la brecha con la región se amplía: el FMI proyecta que América Latina y el Caribe crecerán 2.4% en 2026 y 2.7% en 2027, mientras que para Colombia solo contempla una mejora gradual hasta 2.5% en 2027. Para los empresarios e inversionistas, un ritmo de expansión por debajo del potencial limita la generación de empleo y dificulta el ajuste de las finanzas públicas sin comprometer la actividad.
Colombia, rezagada frente a sus vecinos
La brecha con otras economías de la región es significativa. Según el FMI, Argentina encabezaría el crecimiento regional con una expansión de 3.5% en 2026, mientras que Paraguay figura entre las economías de mayor dinamismo, con una tasa de 4.20%. Ya en abril, analistas advertían que Colombia se ubicaba por debajo tanto del promedio mundial como del regional, y el nuevo ajuste prolonga esa tendencia.
El recorte de abril también había marcado una moderación: el Fondo pasó de proyectar 2.6% para 2025 a 2.3% para 2026, con una recuperación modesta hacia 2027. La última actualización profundiza ese alejamiento respecto a un crecimiento cercano al potencial de la economía colombiana.
Un entorno externo que no ayuda
El contexto internacional suma presión adicional. El FMI recortó su previsión de crecimiento global para 2026 a 3%, atribuido en parte al impacto de la guerra en Oriente Medio. Una intensificación del conflicto o nuevas presiones sobre el precio del petróleo podrían deteriorar aún más las perspectivas de Colombia, una economía muy expuesta a los vaivenes del crudo y a las condiciones financieras globales.
El reto para el gobierno que asumió en agosto de 2026 es doble: recuperar la confianza inversionista y ordenar las finanzas públicas sin frenar la actividad. Sin señales claras de consolidación fiscal ni una inflación que retorne a la meta (el índice de precios al consumidor llegó a 6.29% en septiembre, según datos previos) el país podría quedar atrapado en un ciclo de crecimiento insuficiente para reducir el desempleo y la pobreza.
Los mercados y analistas deberán vigilar si el FMI ajusta nuevamente sus proyecciones para Colombia en las próximas actualizaciones del año, así como las señales que emita el nuevo gobierno en materia de política fiscal y de inversión privada, factores que el organismo identifica como determinantes para acercarse al crecimiento potencial del país.








