Ben Affleck vendió su empresa de postproducción con IA, InterPositive, a Netflix en marzo de este año, según reveló el propio actor en el pódcast One More Question de GQ. La transacción, cuyas cifras exactas siguen sin confirmarse públicamente, marcó el desenlace de un proyecto que Affleck desarrolló a lo largo de varios años a partir de su fascinación personal por la tecnología y la inteligencia artificial.
La venta convierte a Affleck en uno de los pocos nombres de la industria del entretenimiento que no solo opina sobre la IA en Hollywood, sino que construyó y vendió una compañía en ese espacio. Para Netflix, que compite por liderazgo tecnológico en producción de contenido, la adquisición de una herramienta de postproducción entrenada con datos propios representa un activo directo en su cadena creativa.
De la curiosidad a la programación
Affleck explicó en la entrevista con el periodista Zach Baron que su interés por los ordenadores viene de joven, y que creció a medida que el cine transitó de lo analógico a lo digital. El actor llegó al punto de aprender el lenguaje de programación Python, aunque admitió con humor que escribe «scripts bastante mierda y cosas así».
Su posición como figura reconocida de Hollywood le permitió acceder a visitas a empresas como Google y OpenAI, donde conversó directamente con ingenieros sobre los proyectos que desarrollaban en inteligencia artificial generativa.
El miedo como punto de partida
Al conocer la IA generativa (sistemas capaces de producir video muy realista con pocas instrucciones) Affleck reconoció que su primera reacción fue el miedo por lo que podía significar para el futuro del cine. Pero esa inquietud derivó en una conclusión diferente: las personas que desarrollaban esa tecnología no tenían experiencia en realización cinematográfica ni en cómo se construye una imagen en el mundo real.
Esa brecha lo llevó a buscar financiación, contratar ingenieros especializados y crear, a través de una segunda empresa, una base de datos propia para entrenar la IA sin recurrir al trabajo de terceros. «Grabé durante unos ocho meses con muchas cámaras y mucho equipo, y creé un conjunto de datos que serviría como entrenamiento de última etapa para que los modelos abiertos realizaran tareas discretas, en las que el código de entrenamiento, el código de inferencia, estaban relacionados entre sí y orientados hacia tareas específicas reales que generarían valor«, explicó el actor en el pódcast.
El producto y la venta a Netflix
El resultado fue InterPositive, una herramienta diseñada específicamente para que los cineastas tuvieran control sobre la tecnología y se sintieran cómodos con ella, en lugar de depender de sistemas genéricos desarrollados sin ese contexto.
Sobre la venta a Netflix, Affleck precisó de pasada que ni la cifra que circuló públicamente era exacta ni él era el único propietario de la empresa, sin llegar a confirmar el monto oficial de la transacción.
El caso Affleck ilustra una tendencia más amplia en Hollywood: los profesionales del sector que, en lugar de resistir la IA, buscan moldearla desde adentro para que sirva a la lógica del oficio cinematográfico. Lo que reste por ver es cómo Netflix integrará las capacidades de InterPositive en su flujo de producción y si ese modelo, entrenado con datos propios, se convierte en ventaja competitiva real frente a los estudios que aún negocian con herramientas de terceros.








