Samsung Electronics proyecta un beneficio operativo de 107.4 billones de wones (cerca de US$80,000 millones) para el trimestre cerrado en septiembre, lo que equivale a un salto de nueve veces frente al mismo período del año anterior y marca su cuarto trimestre consecutivo de ganancias récord.
El motor del resultado no son los teléfonos Galaxy ni los televisores, sino los chips de memoria que alimentan los servidores y centros de datos usados en inteligencia artificial (IA). En un mercado donde la oferta de semiconductores sigue siendo limitada frente a una demanda en auge, Samsung ha podido subir precios, lo que a su vez encarece productos como computadoras y teléfonos inteligentes para el consumidor final.
Semiconductores, el verdadero negocio
Samsung es uno de los tres grandes fabricantes mundiales de memoria, junto con la surcoreana SK Hynix y la estadounidense Micron. Las tres compañías producen chips indispensables para empresas de IA como Nvidia, que los necesitan en sus aceleradores para mover enormes volúmenes de datos a alta velocidad durante el entrenamiento y la ejecución de modelos.
Entre los tipos de memoria más demandados está la HBM, siglas en inglés de High Bandwidth Memory (memoria de alto ancho de banda). Se trata de capas de memoria apiladas que transfieren datos a gran velocidad y se instalan junto a los procesadores gráficos (GPU) utilizados en IA. Su fabricación es compleja, la oferta es ajustada y los precios han subido de forma sostenida a medida que los operadores de centros de datos compiten por asegurar suministro.
La empresa prevé además ventas consolidadas cercanas a 195 billones de wones en el mismo trimestre. La diferencia entre ambas cifras ilustra la escala del margen que está capturando la división de semiconductores: el desglose exacto por unidades de negocio se conocerá cuando Samsung publique sus resultados completos a finales de octubre.
Inversión global de las grandes tecnológicas
Detrás de este resultado está una oleada de inversión sin precedentes. Google, Amazon y Meta han comprometido más de US$650,000 millones en proyectos de IA solo este año, según datos de la industria. Esa inversión se traduce directamente en pedidos de chips de memoria para servidores, almacenamiento empresarial y aceleradores, de los cuales Samsung es proveedor clave.
La escasez de semiconductores generada por esa demanda ya llevó a Samsung a superar una valoración bursátil de US$1 billón (un trillion en inglés) a principios de este año. En junio, Corea del Sur anunció planes de inversión por al menos US$880,000 millones en proyectos liderados por Samsung y SK Hynix para ampliar la capacidad de fabricación de chips en los próximos años. Rivales de Japón, China y Taiwán también aceleran su inversión en plantas de semiconductores.
La previsión de Samsung, respaldada por datos internos de la compañía, lleva más peso que los estimados de analistas externos. Reuters señaló que, de confirmarse, Samsung sería la primera empresa tecnológica en superar los 100 billones de wones de beneficio operativo en un solo trimestre, un umbral que no había cruzado hasta ahora ninguna compañía del sector.
El resultado final del tercer trimestre se publicará a finales de octubre. Lo que los inversionistas vigilarán entonces es el desglose por división, el comportamiento de los precios de memoria HBM y la magnitud del aporte del negocio de dispositivos plegables, cuya última generación se lanzó en agosto.








