Las mujeres dominicanas generaron 127,742 de los 147,456 empleos netos creados en los últimos doce meses, lo que equivale al 86.6% del crecimiento del empleo en RD entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) del Banco Central.
La cifra contrasta con su peso relativo en el mercado laboral: aunque las mujeres representan el 52.6% de la población en edad de trabajar (4,380,605 personas frente a 3,953,919 hombres) solo ocupan el 43% de los 5,271,005 puestos de trabajo registrados al cierre del segundo trimestre de 2026, mientras los hombres concentran el 57% restante. Esa brecha entre participación demográfica y participación laboral señala que el país no aprovecha en su totalidad la fuerza de trabajo femenina disponible.
Una paradoja demográfica y laboral
Al cierre del segundo trimestre de 2026, la población en edad de trabajar totalizó 8.3 millones de personas. La composición del empleo, sin embargo, se invierte frente a la composición demográfica: los hombres, que son minoría en la base poblacional económicamente activa, concentran la mayoría de los puestos ocupados.
Este patrón no es nuevo. Ya en el primer trimestre de 2026, las mujeres habían explicado la mayor parte de la generación de empleos, con 157,078 ocupadas adicionales incorporadas al mercado. Que el fenómeno se reitere en trimestres consecutivos refuerza la tendencia estructural, más que tratarse de un resultado puntual.
Los hombres aportaron apenas 19,714 nuevos ocupados durante los últimos doce meses, el 13.4% del crecimiento neto total, de acuerdo con los mismos datos de la ENCFT.
Informalidad y brecha salarial, los frenos pendientes
El dinamismo femenino convive con dos desafíos que limitan su impacto en el bienestar de las trabajadoras. La tasa de informalidad se ubicó en 53.8% en el segundo trimestre de 2026, lo que indica que más de la mitad de los ocupados en la economía dominicana carece de acceso pleno a seguridad social y beneficios laborales. Los sectores que concentraron la mayor generación de empleo (comercio, hoteles y restaurantes) presentan alta presencia de informalidad y una participación femenina significativa, lo que expone a muchas de las nuevas trabajadoras a condiciones laborales precarias.
La brecha salarial agrega otro plano de desigualdad. Un análisis publicado en septiembre de 2026 señala que las mujeres continúan percibiendo ingresos inferiores a los de los hombres en promedio, incluso en los sectores donde han logrado mayor inserción. La igualdad cuantitativa en la creación de empleo, según ese análisis, no se ha traducido aún en equidad remunerativa.
Los próximos reportes trimestrales de la ENCFT y las políticas que adopte el Gobierno en materia de formalización laboral y equidad salarial determinarán si la tendencia de incorporación femenina al mercado se consolida con mejores condiciones o si persiste el acceso a empleos de menor calidad y remuneración.







