Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva irán a una segunda vuelta en Brasil el 25 de octubre, luego de que ninguno de los doce candidatos presidenciales alcanzara la mayoría absoluta en los comicios del domingo 5 de octubre, según los resultados oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE) con el 99.85% del censo escrutado.
La segunda vuelta en Brasil se perfila como uno de los duelos electorales más reñidos del continente en años recientes. El resultado es relevante para República Dominicana y América Latina porque Brasil es el mayor socio comercial de la región y su orientación económica afecta desde los flujos de inversión hasta los precios de materias primas que inciden en los costos de importación de los países del Caribe.
La primera vuelta: Flávio supera a Lula por casi dos puntos
El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo primogénito del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro, lideró la primera vuelta con el 47.07% de los votos, equivalente a más de 56 millones de papeletas. Lula quedó segundo con el 45.12%, una cifra inferior a la que obtuvo en la primera vuelta de 2022, cuando alcanzó el 48.4% y 57.2 millones de votos.
Flávio llegó a rozar la victoria directa en las etapas iniciales del recuento, pero perdió impulso cuando comenzaron a ingresar los votos del noreste del país, bastión político de la izquierda brasileña. La diferencia de cerca de 2.3 millones de votos a favor del candidato del Partido Liberal (PL) convierte la segunda vuelta en un escenario de alta incertidumbre. Fuentes de la campaña de Lula habían señalado antes del cierre de los comicios que necesitaban al menos cuatro puntos de ventaja para afrontar con cierta comodidad la segunda vuelta, condición que no se cumplió.
Los demás aspirantes quedaron muy rezagados: el psiquiatra y escritor Augusto Cury obtuvo el 2.89%, el activista ultraderechista Renan Santos el 2.24%, el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado el 2.19% y el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema el 0.27%. La abstención alcanzó el 21% del electorado en un país donde el sufragio es obligatorio.
Contexto: candidatos, legados y escándalos
Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo al frente de Brasil. El histórico líder del Partido de los Trabajadores (PT) ha fundamentado su campaña en los resultados de su actual gestión: un crecimiento económico superior al 2%, el desempleo en mínimos históricos y un aumento significativo de la masa salarial. En los últimos días de campaña anunció medidas de peso, entre ellas un aumento del 15% en el valor del principal programa de asistencia social del Gobierno y la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea. Sin embargo, el sentimiento de que el costo de vida sigue alto, en medio de índices de endeudamiento familiar récord, limita el entusiasmo de su electorado.
Flávio Bolsonaro fue designado candidato directamente por su padre, Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria tras ser condenado a 27 años de cárcel por liderar una trama golpista luego de perder las elecciones de 2022 frente a Lula, según sentenció la Corte Suprema. El senador abanderó el PL con promesas de mano dura contra el crimen organizado y un recorte severo al gasto público y los impuestos. Las principales firmas demoscópicas del país, Quaest y Datafolha, no proyectaron una victoria clara del senador y estimaban un empate técnico de cara a la segunda vuelta. La campaña transcurrió además en un ambiente de escándalos de corrupción que salpicaron a varios magistrados del Supremo, al propio Flávio Bolsonaro y al entorno cercano de Lula, así como a denuncias del PT sobre intentos de injerencia externa por parte de Estados Unidos.
El desenlace del 25 de octubre definirá si Brasil consolida el giro progresista que Lula encarnó desde 2023 o si la familia Bolsonaro recupera el poder con una agenda fiscal más restrictiva, una variable que los mercados financieros de la región ya monitorean de cerca.









