El descontento de los latinos con el presidente Donald Trump está transformando el mapa electoral en Florida, un estado que los republicanos han dominado durante décadas. Dos líderes demócratas del Congreso hicieron campaña el viernes 26 de septiembre en Miami Beach con la tesis de que ese descontento de los latinos abre nuevas oportunidades para disputarle escaños a los republicanos en el estado.
Pete Aguilar, presidente del Caucus Demócrata de la Cámara de Representantes y tercer demócrata de mayor rango en esa cámara, y la congresista Suzan DelBene, jefa del Comité de Campaña del Congreso Demócrata (DCCC), acompañaron al representante de Florida Jared Moskowitz en un evento en el Tropical Beach Café, un restaurante latino en Miami Beach. Aguilar confirmó sin dudar, ante una pregunta de EFE, que Florida «es ahora más competitivo» de lo que su partido esperaba.
El giro en las encuestas
La visita se produjo días después de que una proyección estadística de The New York Times indicara que distritos de Florida y Texas en manos republicanas podrían protagonizar contiendas más reñidas en las elecciones del 3 de noviembre, impulsadas por el malestar entre los votantes hispanos. Los hispanos representan cerca de la quinta parte del electorado de Florida.
El cambio de opinión es llamativo si se considera que Trump obtuvo casi la mitad del voto hispano en 2024, un récord para un candidato republicano presidencial en la historia reciente. Ahora, cerca de dos de cada tres latinos, el 64%, dijeron que votarían por los demócratas, frente a solo el 29% que lo haría por los republicanos, según la última encuesta Times/Siena.
«Una y otra vez, estamos viendo que los habitantes del sur de Florida, la comunidad hispana, están dando un paso al frente y diciendo ‘basta, ya es suficiente’. Muchas personas dicen: ‘Yo voté por Donald Trump, pero ya me cansé de esto'», afirmó Aguilar, representante federal de California y descendiente de mexicanos.
El «doble golpe» en economía y migración
Moskowitz, quien compite por el distrito 25 de Florida, creado mediante un nuevo mapa electoral aprobado por el gobernador Ron DeSantis para favorecer a los republicanos, describió la situación de los latinos en el estado como un «doble golpe»: la presión económica combinada con el impacto de las deportaciones masivas. «Hay comunidades en el sur de Florida donde la economía local está recibiendo un golpe adicional porque la gente tiene miedo de salir y visitar sus comercios locales», señaló.
Aguilar enumeró los factores que alimentan el cansancio en la comunidad hispana: «la guerra en Irán, la inflación, los costos de la gasolina y las deportaciones masivas». Sostuvo que Trump «hizo campaña con que iría tras lo peor de lo peor», pero que en la práctica «se ha llevado a nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestros empleados en esta comunidad, y ha creado un entorno en el que la gente tiene miedo».
DelBene subrayó la importancia estratégica del estado para recuperar la mayoría en la Cámara: «El camino hacia la mayoría pasa directamente por aquí». Los demócratas no ganan una elección a gobernador en Florida desde 1994 ni al Senado desde 2012. Por su parte, el excongresista Joe García opinó que «indudablemente, esta campaña se está poniendo más y más reñida y los recintos donde hay hispanos se están moviendo más que otros».
Los próximos sondeos estatales y los resultados de los primeros actos de campaña de octubre serán la prueba de si el giro en las encuestas se sostiene o si la ventaja republicana en la estructura electoral de Florida logra amortiguar el movimiento demócrata entre los votantes hispanos.









