La reducción de la pobreza infantil es una condición necesaria para sostener el crecimiento económico futuro de República Dominicana, sostuvo el ministro de Hacienda y Economía, Magín J. Díaz, durante la conferencia por el 65 aniversario de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS) celebrada el miércoles 30 de septiembre.
Los menores de 15 años que hoy viven en pobreza integrarán la fuerza laboral con la que el país deberá sostener su crecimiento en las próximas décadas. Si esa población llega al mercado de trabajo con baja escolaridad y escasas habilidades, la capacidad productiva de la economía quedará comprometida, planteó Díaz. La advertencia cobra mayor peso considerando que la pobreza infantil, aunque ha caído de forma considerable en los últimos diez años, todavía casi duplica la tasa de pobreza promedio nacional.
Bono demográfico en su punto de inflexión
El ministro respaldó su argumento en la coyuntura demográfica. En 2026, República Dominicana cuenta con aproximadamente 52 personas dependientes por cada 100 en edad de trabajar, una relación próxima a su mínimo histórico. Ese «bono demográfico», el período en que la proporción de adultos activos es mayor frente a niños y ancianos, tiende a impulsar el ahorro, la inversión y el crecimiento.
Sin embargo, según lo expuesto por Díaz, esa relación favorable comenzará a revertirse hacia mediados de siglo a medida que envejezca la población. Los niños de hoy serán entonces una parte decisiva de la fuerza productiva. Si una proporción elevada de ellos crece en hogares pobres, advirtió el ministro, mejorar los resultados educativos será más difícil y el tránsito hacia un modelo de crecimiento basado en productividad, en lugar de solo capital y trabajo, se volverá más costoso.
Educación, combustibles y presión fiscal
Díaz reconoció avances en los resultados académicos del país, pero señaló que la distancia respecto a las naciones con mejor desempeño sigue siendo amplia. Esa brecha, junto con la pobreza infantil, ayuda a explicar por qué el crecimiento dominicano debe migrar de un esquema apoyado en más capital y más trabajadores hacia uno sustentado en mayor productividad.
La conferencia tuvo lugar en un contexto de presión sobre las cuentas públicas. Los subsidios a los combustibles acumulan RD$36,000 millones a la fecha y podrían alcanzar RD$50,000 millones en el año si persiste el conflicto en Medio Oriente, informó el ministro. La carga no proviene solo del petróleo crudo: desde comienzos de año el precio del crudo WTI había subido 68%, mientras que el diésel registró un incremento de 130%. A ese escenario se suman los aranceles estadounidenses y las tasas de interés elevadas en Estados Unidos, que encarecen la contratación de nueva deuda externa.
Crecimiento de 4.5% en lo que va de año
Pese a ese entorno, la economía dominicana creció 4.5% entre enero y julio, según las cifras presentadas por Díaz. El gasto de capital público superó en 34.4% el nivel del mismo período de 2025, con datos a agosto, lo que indica una aceleración en la inversión del Estado.
Ese desempeño da margen para absorber el choque externo, pero el ministro dejó claro que el reto mayor va más allá de la coyuntura. Lo que el país haga hoy por los niños que viven en pobreza y por la calidad de la educación que reciben determinará, en buena medida, la capacidad de crecer en el futuro. Los mercados y empresarios tendrán que seguir de cerca las señales de política social y fiscal en los próximos presupuestos para calibrar si esa apuesta se traduce en asignaciones concretas de recursos.









