El déficit fiscal de México proyectado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para 2027 se fijó en 3.9% del PIB, según el Paquete Económico 2027 presentado el 8 de septiembre, una cifra que supera en 1.4 puntos porcentuales la meta de 2.5% del PIB que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la organización de análisis de política pública México Evalúa consideran indispensable para que el país avance hacia una consolidación real de su deuda.
La brecha entre ambos números tiene consecuencias directas sobre la trayectoria de la deuda pública mexicana: el FMI advierte que un déficit por encima del umbral recomendado implicaría un aumento sostenido de la relación entre la deuda bruta y el PIB, que podría acercarse a 61.5% del PIB en 2030, bajo los supuestos macroeconómicos del personal técnico del organismo. Una deuda creciente eleva el costo financiero del gobierno, lo que reduce los recursos disponibles para servicios esenciales como salud, educación y seguridad pública.
La advertencia del FMI y México Evalúa
En su informe de actualización de perspectivas para México publicado en septiembre de 2025, el FMI señaló que «aunque la deuda pública sigue siendo sostenible con alta probabilidad, se necesita una trayectoria de consolidación más ambiciosa e intensa en su etapa inicial para fortalecer la credibilidad de los planes fiscales, evitar nuevos aumentos de la deuda pública y crear el espacio fiscal necesario para posibilitar una respuesta contracíclica en caso de que los riesgos externos se materialicen».
En esa misma publicación, el organismo internacional estableció que alcanzar esos objetivos requería situar el déficit en 2.5% del PIB para 2027. En aquel momento, el FMI estimaba el déficit para 2026 en 4.1% del PIB.
Por su parte, México Evalúa llegó a conclusiones similares mediante cálculos propios. «Lo que estamos viendo es que esta meta no se está cumpliendo; con la proyección que trae Hacienda va a provocar que se siga aumentando el déficit y eso tiene otras implicaciones», explicó Jorge Cano, coordinador de Gasto Público de la organización. La think tank considera que México debe mantener un déficit de -2.5% desde 2027 hasta 2029 para estabilizar su deuda.
El riesgo de calificadoras y presupuesto
Cano detalló que el riesgo principal es el efecto acumulativo del endeudamiento sobre las finanzas públicas. «El principal problema que ven las calificadoras es que si aumenta tu deuda, tienes que pagar más intereses y llega un momento en que ya no tengas recortes y que puedas llegar a caer en impago. Esa es básicamente la lógica de las calificadoras», afirmó el especialista.
El historial reciente de las proyecciones de Hacienda ilustra una tendencia a revisar el déficit al alza. En abril de 2025, la dependencia estimaba el déficit para 2026 en un rango de entre 3.2% y 3.5% del PIB; en septiembre de ese año, los Criterios Generales de Política Económica lo ubicaron en 4.1%. Ya en los precriterios de abril de 2026, la cifra para 2027 se fijó en 3.5%, pero en los criterios entregados el 8 de septiembre escaló a 3.9%. A modo de referencia histórica, de 2017 a 2019, durante el último tramo del gobierno de Enrique Peña Nieto y el primero de Andrés Manuel López Obrador, el déficit se ubicó entre 1.0% y 2.3% del PIB, con el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP, la medida amplia del déficit) entre 43.3% y 44.5% del PIB.
La justificación de Hacienda
El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, defendió el ajuste al alza durante una conferencia de prensa celebrada el 9 de septiembre. «El objetivo de reducción del déficit fue calibrado ante la presencia de eventos y de corrientes en contra, digamos en términos económicos; tuvimos que calibrar la convergencia fiscal con el fin de no incidir demasiado en la actividad económica, tenemos que cuidar el empleo, al tiempo que garantizamos la convergencia fiscal», señaló el funcionario.
El margen entre lo que Hacienda proyecta y lo que recomienda el FMI seguirá en el centro del debate presupuestario mexicano conforme avance la discusión del Paquete Económico 2027 en el Congreso. La evolución del déficit fiscal de México en los próximos trimestres, junto con la respuesta de las calificadoras crediticias, serán los indicadores clave a seguir.









