El PIB mundial 2050 podría caer hasta 10% respecto al escenario más optimista si la cooperación comercial global colapsa y es reemplazada por un sistema de acuerdos bilaterales de libre comercio, advierte un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC) publicado esta semana. El mismo documento proyecta un crecimiento del PIB de 2.9%, equivalente a tres billones de dólares, si en cambio los países fortalecen el multilateralismo en los próximos 25 años.
La brecha entre ambos escenarios tiene consecuencias directas para economías como la dominicana, cuyo crecimiento depende en buena medida de su inserción en cadenas globales de valor, sus exportaciones de zonas francas y el flujo de remesas vinculado a la actividad económica de sus comunidades en el exterior. Un retroceso del comercio mundial encarece insumos, presiona el tipo de cambio y reduce la demanda de los bienes que República Dominicana vende al mundo.
Los dos extremos: multilateralismo vs. proteccionismo
En el escenario intermedio-pesimista, dominado por acuerdos bilaterales, la OMC proyecta que el PIB global caería 6.9% respecto a los niveles actuales; en el peor caso, la contracción alcanza casi 10% frente a la hipótesis más optimista. Las exportaciones mundiales sufrirían aún más: podrían desplomarse 26.9% en un mundo de libre comercio fragmentado, mientras que en un esquema colaborativo aumentarían 17.9%, según los datos del informe.
El impacto sería desproporcionado en las economías menos desarrolladas. De acuerdo con el documento, estos países podrían pasar de un crecimiento económico de 7.7% bajo alta cooperación multilateral a una caída de 16.5% en un entorno de mayor proteccionismo. En materia de exportaciones, la diferencia es aún más pronunciada: un alza de 45% o un descenso de 45.4%, según el camino que tome la comunidad internacional.
La presión sobre el sistema multilateral
El economista jefe de la OMC, Robert Staiger, señaló al presentar el informe que el comercio mundial enfrenta hoy múltiples presiones que «en parte son consecuencia del propio éxito del sistema», el cual ha generado un mundo con economías menos concentradas, producción más interconectada y políticas nacionales con efectos que traspasan fronteras. Staiger indicó que los gobiernos «contemplan cada vez más el comercio desde la perspectiva de la seguridad nacional y económica: concentración de cadenas de suministro, acceso a tecnologías críticas, resiliencia, o dependencia de rivales geopolíticos».
Un dato ilustra el retroceso: alrededor del 7% del comercio mundial de mercancías se realiza actualmente bajo acuerdos de «nación más favorecida» (el principio central de la OMC, que obliga a extender a todos sus miembros el mejor trato comercial concedido a cualquier socio). Hace apenas dos años, ese porcentaje era del 80%, lo que refleja la velocidad con que el sistema multilateral pierde terreno. Las economías de renta baja y media, por su parte, pasaron de representar el 23% del comercio mundial en 1995 al 45% en 2024, según el propio Staiger.
Reformar, no desmantelar
El informe, difundido con motivo de las jornadas públicas que esta semana celebra la OMC, no defiende preservar el sistema tal como existe. «El informe no es un alegato a favor de preservar sin cambios el sistema multilateral de comercio», aclaró Staiger, sino que llama a «adaptarse, reparar lo que está roto, actualizar lo que ha quedado obsoleto y preservar lo que funciona». La directora general de la organización, Ngozi Okonjo-Iweala, sostuvo en un comunicado que «la lógica fundacional del sistema, que todas las economías salen beneficiadas de la cooperación antes que actuando unilateralmente, sigue siendo tan válida ahora como lo ha sido siempre».
La OMC agrupa actualmente a 166 miembros y, según el informe, la pertenencia a la organización ha incrementado el comercio entre sus integrantes un 140% en 30 años. Staiger reconoció, no obstante, que «la economía que regula está ahora mucho más integrada, digitalizada, y es más multipolar y compleja que aquella para la que se diseñaron sus normas, por lo que hay muchas reformas a emprender». El organismo también atraviesa dificultades internas: la paralización de su sistema de resolución de disputas y el estancamiento en varias negociaciones clave siguen siendo obstáculos sin resolver. La próxima señal de cuánto margen queda para esas reformas llegará de las negociaciones en curso dentro de la propia OMC y de cómo evolucionen las tensiones geopolíticas entre las principales potencias comerciales del mundo.









