AfD Sajonia-Anhalt marcó un hito sin precedentes en la posguerra alemana: el partido ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) capturó cerca del 44% de los votos en esa región oriental del país, frente al 17% obtenido por los conservadores de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que controlaban hasta ahora el gobierno regional. El resultado convierte a la AfD en el partido más votado de Sajonia-Anhalt y abre la puerta a que la extrema derecha gobierne por primera vez una región alemana desde 1945.
La magnitud del resultado sacude a un país donde el peso histórico del nazismo ha funcionado durante décadas como dique político frente al extremismo de derecha. Ahora, ese dique enfrenta su mayor presión desde la reunificación: el líder regional de AfD, Ulrich Siegmund, de 35 años, inició este lunes conversaciones formales para conformar gobierno, con tres escaños de distancia de la mayoría absoluta.
Quién es Siegmund y qué prometió
Siegmund, figura carismática del partido en el este de Alemania, llegó a la campaña con una plataforma de endurecimiento migratorio, eliminación de la obligatoriedad escolar y revisión del currículo de historia, que según él dedica demasiado espacio a la culpa de Alemania por los crímenes del Tercer Reich. Sus propuestas resonaron con fuerza en Sajonia-Anhalt, una región empobrecida que formó parte de la antigua República Democrática Alemana (RDA) y que acumula décadas de resentimiento por la brecha de riqueza con el oeste, aún presente más de 35 años después de la caída del Muro de Berlín en 1989.
Para completar la mayoría, AfD tantea dos vías: atraer a legisladores de la CDU o negociar el apoyo, al menos tácito, de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), formación prorrusa de izquierda que comparte con AfD la crítica al apoyo occidental a Ucrania y el rechazo al establishment político alemán.
Merz, en mínimos históricos
El resultado golpea directamente al canciller Friedrich Merz, cuya popularidad cayó a mínimos históricos según los sondeos. Merz, que asumió el gobierno en mayo de 2025 con la promesa de endurecer la política migratoria, enfrenta una economía debilitada, fricciones constantes con sus socios socialdemócratas en la coalición y una serie de errores de comunicación que le han restado respaldo. Este lunes se dijo «profundamente consternado» por los resultados, aunque afirmó que su compromiso con la agenda de reformas «sigue intacto» y que intentará explicar «mejor» sus medidas.
La líder nacional de AfD, Alice Weidel, fue más directa: «Nunca un canciller fue tan impopular como Friedrich Merz», declaró ante la prensa, y fijó como objetivo superar el 40% de los votos en las elecciones legislativas federales de 2029.
Reacciones en Europa y Estados Unidos
El resultado en Sajonia-Anhalt resonó más allá de Alemania en un momento en que varios países europeos se preparan para ir a las urnas, entre ellos Suecia en septiembre próximo y Francia, España e Italia en 2027. El presidente español Pedro Sánchez advirtió que la «amenaza ultra» se extiende por el mundo. En Francia, dos aliados del presidente Emmanuel Macron abogaron por una candidatura moderada unitaria capaz de frenar a Marine Le Pen, cuyo partido, la Agrupación Nacional (RN), lidera los sondeos de cara a las presidenciales de abril de 2027.
En sentido contrario, el exembajador estadounidense en Alemania durante el primer mandato de Donald Trump, Richard Grenell, calificó la victoria de AfD como «una gran victoria y un nuevo día en Alemania». El empresario Elon Musk aplaudió el resultado con un «¡Bien hecho!» en respuesta a una publicación de Weidel en redes sociales.
La reacción más cruda vino de Charlotte Knobloch, reconocida representante de la comunidad judía alemana: «Ni en mis peores pesadillas habría podido imaginar que la extrema derecha pueda ganar de nuevo unas elecciones en Alemania». Miles de personas se concentraron este lunes ante la Puerta de Brandeburgo en Berlín bajo la consigna «Frenar a la AfD». Las negociaciones para formar gobierno en Sajonia-Anhalt, y la reacción de la CDU ante la presión de pactar con un socio que hasta ahora rechazó en todos sus niveles, marcarán el pulso político alemán en las próximas semanas.








