TAS Rights Management, la empresa de Taylor Swift, presentó el 24 de abril tres solicitudes de registro de marca ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos para proteger su voz e imagen frente al uso indebido de inteligencia artificial, según informó la revista Variety. Taylor Swift registra su voz con dos muestras de audio y una fotografía de escenario como parte de una estrategia legal con alcance federal.
Las muestras de audio incluidas en las solicitudes son las frases «Hola, soy Taylor Swift» y «Hola, soy Taylor». La tercera solicitud es de tipo visual: se trata de una fotografía tomada durante su gira The Eras Tour, en la que la artista aparece sosteniendo una guitarra rosa con correa negra, vistiendo un body iridiscente multicolor y botas plateadas, de pie sobre un escenario rosa frente a un micrófono multicolor con luces moradas de fondo. Con ese registro, el equipo de Swift busca proteger los elementos visuales más reconocibles de su imagen pública.
Antecedentes de uso indebido
La decisión llega tras una serie de incidentes en los que la imagen y la voz de Swift fueron reproducidas sin su consentimiento mediante herramientas de inteligencia artificial. Durante la campaña presidencial de 2024, Donald Trump difundió imágenes generadas por IA que sugerían, de forma engañosa, que la cantante respaldaba su candidatura. En otro caso, una versión digital de Swift apareció en anuncios de YouTube que acumularon más de 195 millones de visualizaciones, en los que se prometía falsamente a los espectadores un cheque de estímulo de US$6,400 del estado de Florida; los anuncios formaban parte de un esquema para inscribir fraudulentamente a personas en el programa de salud Obamacare y fueron retirados.
Su imagen también ha sido blanco recurrente de contenido pornográfico generado por IA que se ha propagado en redes sociales.
La estrategia de «registrarse a uno mismo»
Swift sigue los pasos del actor Matthew McConaughey, quien registró su célebre frase «está bien, está bien, está bien» —pronunciada por su personaje David Wooderson en la comedia Movida del 76 (1993), dirigida por Richard Linklater— junto con fragmentos de audio y video, con el mismo objetivo de blindarse ante réplicas generadas por IA.
Según Josh Gerben, abogado especialista en propiedad intelectual del bufete Gerben IP, la lógica de este enfoque es que si se presentara una demanda contra una IA por usar la voz de Swift, «ella podría alegar que cualquier audio que suene como la marca registrada viola derechos de propiedad intelectual». Gerben, quien aclaró que no representa a ninguna de las partes en las solicitudes de Swift, añadió que la solicitud visual «cumple un propósito similar: al proteger un elemento visual distintivo, hasta llegar al mono que suele llevar Swift y su pose característica, el equipo de la cantante podría contar con más bases para emprender acciones legales contra imágenes manipuladas o generadas por IA que evoquen su apariencia».
El alcance federal como ventaja clave
Algunos estados, como Nueva York y California, ya disponen de leyes de derecho de imagen que prohíben el uso comercial no autorizado de la apariencia de una persona. Sin embargo, las demandas por infracción de marca en tribunales federales tienen alcance nacional, lo que las convierte en un mecanismo potencialmente más eficaz para disuadir este tipo de usos.
Gerben advirtió que este enfoque de «registrarse a uno mismo como marca» aún no ha sido probado en los tribunales frente a casos de inteligencia artificial, pero que su potencial es comparable al de los derechos de autor de los grandes estudios: permitiría a los artistas exigir la retirada inmediata de contenido no autorizado. El abogado concluyó que las solicitudes de Swift y McConaughey «están poniendo a prueba nuevas teorías sobre la ley de marcas en la era de la IA», en un momento en que la industria del entretenimiento busca establecer precedentes legales frente a la amenaza de los deepfakes. A principios de 2025, Disney envió una carta de cese a Google por el uso de su plataforma Gemini para generar copias de personajes registrados, los cuales fueron eliminados al día siguiente, lo que ilustra la velocidad con que estas disputas pueden escalar.







