La República Dominicana acumuló un déficit comercial con China de US$27,755 millones entre 2019 y 2025, según datos de ProDominicana analizados por el politólogo e internacionalista Juan González. En ese período, el país exportó mercancías al mercado chino por apenas US$1,852 millones, frente a importaciones que sumaron US$29,607 millones.
El desequilibrio presiona la balanza de pagos del país —el registro de todas las transacciones económicas de RD con el exterior— en un momento en que China ya es el segundo mayor proveedor de importaciones dominicanas, solo superado por Estados Unidos. La brecha se ensancha mientras las empresas nacionales siguen sin encontrar un canal efectivo de acceso al mercado chino, siete años después del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Santo Domingo y Pekín.
Exportaciones casi estancadas, importaciones casi duplicadas
El comportamiento de ambos flujos durante el período es marcadamente asimétrico. En 2019, la República Dominicana exportó a China aproximadamente US$275 millones e importó US$3,064 millones. Para 2025, las exportaciones apenas habían subido a US$309 millones —un avance de 12.4% en seis años—, mientras que las importaciones escalaron a más de US$5,300 millones, un incremento de cerca del 73% en el mismo lapso.
Solo en 2025, las compras dominicanas a China ascendieron a US$5,381 millones y las ventas se situaron en US$309 millones, lo que arrojó un saldo negativo anual de más de US$5,072 millones, según González.
«Se presentó al gigante asiático como una oportunidad para que el país aumentara sus exportaciones y como fuente de un importante flujo de turistas hacia nuestras playas, algo que todavía se espera», señaló el analista.
China: segundo proveedor, pero séptimo destino de exportaciones
La posición de China dentro del comercio exterior dominicano ilustra la asimetría con claridad. Como proveedor, el país asiático ocupa el segundo lugar entre los orígenes de las importaciones dominicanas. Como comprador, en cambio, figura en un distante séptimo puesto entre los destinos de las exportaciones nacionales.
Por delante de China como mercados de destino se ubican Estados Unidos, con alrededor de US$7,100 millones; India, con US$1,600 millones; Haití, con US$1,165 millones; y Canadá, con US$757 millones, entre otros, de acuerdo con los datos citados por González.
Turismo chino y el peso de Estados Unidos
El desequilibrio se extiende al intercambio de servicios. Durante 2025, alrededor de 28,000 visitantes procedentes de China llegaron a la República Dominicana, según estadísticas del Banco Central —una fracción marginal de los 11.6 millones de visitantes que recibió el país ese año—. El aumento significativo del turismo chino fue otra de las promesas asociadas al restablecimiento diplomático de 2018, y tampoco se ha materializado.
El contraste con Estados Unidos es estructural. En 2025, el flujo consolidado de recursos estadounidenses hacia la economía dominicana —por concepto de remesas, exportaciones, turismo e inversión extranjera directa (IED)— superó los US$23,500 millones, según los datos citados por González. Washington sigue siendo el principal destino de exportaciones y una de las fuentes primarias de turistas, remesas e IED del país.
Alerta sobre zonas francas
González advirtió sobre los posibles efectos del crecimiento de las importaciones chinas en sectores productivos específicos, con especial atención a las zonas francas, que concentran aproximadamente dos terceras partes de las exportaciones dominicanas de bienes y representan una de las principales fuentes de empleos formales del país.
El analista planteó que las autoridades y las asociaciones del sector deberían estudiar mecanismos para proteger la competitividad de las empresas instaladas en territorio dominicano frente a la entrada de componentes o materias primas chinas que puedan desplazarlas.
«Resulta imperativo avanzar hacia un intercambio más equitativo. El abismal déficit comercial con China presiona severamente la balanza de pagos de la República Dominicana, y esta situación debe ser gestionada por las autoridades ante Pekín para lograr un intercambio comercial más fructífero entre ambos países», concluyó González. La próxima revisión de la agenda bilateral —incluida la posible negociación de condiciones de acceso al mercado chino para productos dominicanos— será la señal a seguir para medir si ese reequilibrio avanza en la práctica.







