El precio del petróleo avanzó alrededor de 2% por segundo día consecutivo este martes, llevando al Brent —la referencia internacional— a cotizar en US$92 por barril y al crudo WTI a ubicarse cerca de US$83 por barril, según datos de MarketWatch. El detonante fue el ataque con proyectiles contra dos buques tanque en el estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que transita una porción crítica del comercio energético mundial.
El encarecimiento del crudo tiene consecuencias directas para las economías emergentes y para países importadores de energía: un petróleo sostenido por encima de US$90 eleva los costos de transporte y producción, alimenta la inflación y reduce el margen de maniobra de los bancos centrales para recortar tasas. Para la República Dominicana, que importa la totalidad de sus combustibles, un aumento prolongado del crudo presiona el precio de los derivados del petróleo en el mercado local y amplía la factura de importación.
Dos petroleros alcanzados en minutos
La organización de riesgo marítimo Marisks reportó que un petrolero con bandera saudí y otro propiedad de una empresa surcoreana fueron atacados el lunes por la noche con apenas unos minutos de diferencia, mientras ambos transitaban por las rutas marítimas del sur del estrecho. El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) confirmó haber recibido un reporte sobre un incidente a unas 17 millas náuticas al este de Khasab, Omán, donde un buque informó haber sido alcanzado por tres proyectiles alrededor de las 20:00 horas locales.
Marisks identificó al buque surcoreano como Senegal Prosperity, operado por Sinokor Maritime, que había salido recientemente del puerto petrolero saudí de Ras Tanura. El ataque contra el petrolero saudí Sidr habría ocurrido aproximadamente ocho minutos antes. La organización advirtió que los episodios podrían corresponder a una serie coordinada o estrechamente relacionada de ataques, y que esto debilita la percepción de que el corredor del sur de Ormuz sea una ruta de menor riesgo.
Ormuz: punto crítico del suministro energético
El movimiento del precio del petróleo refleja la preocupación de los mercados ante una nueva escalada militar. Estados Unidos retomó durante el fin de semana sus ataques contra objetivos iraníes —tras una pausa de aproximadamente un mes—, e indicó que las operaciones alcanzaron lanzadores de cohetes en una isla ubicada en el propio estrecho. El presidente Donald Trump, además, advirtió que podría ordenar nuevos ataques contra Irán y su administración planteó un giro hacia una política de «guerra económica» para presionar a Teherán.
Después de seis meses de conflicto, la situación permanece en un punto muerto: Irán mantiene limitado el tráfico por el estrecho mientras Estados Unidos sostiene un bloqueo sobre puertos iraníes. Para los mercados, el riesgo central está en que las navieras reduzcan sus operaciones o exijan mayores primas para transportar petróleo, lo que se traduciría en costos más altos a lo largo de toda la cadena energética. La presión sobre el precio del petróleo también reaviva el riesgo inflacionario global, especialmente si el encarecimiento del crudo comienza a contaminar las expectativas de inflación y complica la política de los bancos centrales.
Irán deja abierta la puerta diplomática
Mientras aumenta la tensión militar, Teherán mantiene abierta la posibilidad de regresar a las negociaciones. El presidente iraní Masoud Pezeshkian aseguró este martes que Irán respondería de inmediato y de manera recíproca si Estados Unidos vuelve a los términos del memorando de entendimiento firmado en junio, cuyo objetivo era poner fin a meses de hostilidades. Ese acuerdo permitió un alto al fuego que debía conducir a negociaciones de paz, pero tanto la tregua como las conversaciones colapsaron tras acusaciones mutuas de incumplimiento.
Qatar, uno de los mediadores junto con Pakistán y Omán, anunció que intensificará sus gestiones para intentar reactivar las conversaciones, con el argumento de que dejar sin resolver las condiciones de navegación en Ormuz conduce inevitablemente a una mayor escalada. Sin embargo, la administración Trump sostuvo que no existen conversaciones directas en curso con funcionarios iraníes ni planes para reanudarlas. El mercado seguirá de cerca cualquier señal de desescalada o, en sentido contrario, nuevas acciones militares que pongan en entredicho la seguridad del paso por el que fluye buena parte del crudo que mueve a la economía global.








