La inteligencia artificial para pymes puede reducir costos operativos, recuperar tiempo de trabajo y mejorar la toma de decisiones, siempre que su adopción responda a necesidades concretas del negocio y no a la moda tecnológica. Así lo planteó el consultor Víctor Bautista al iniciar en Santiago la ronda de charlas «Pymes en la era de la IA: sobrevivir, competir, crecer», auspiciada por el Banco Santa Cruz para sus clientes empresariales.
Las pequeñas y medianas empresas tienen razones de peso para atender el llamado. Según los datos que Bautista presentó durante la conferencia, las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 98.7% de las empresas formales del país y generan el 61.6% del empleo, pero aportan apenas alrededor del 32% del producto interno bruto (PIB). Esa brecha entre ocupación laboral y contribución económica expone un déficit de productividad que la tecnología puede ayudar a cerrar.
El diagnóstico: propietarios que hacen todo
Bautista, quien posee un MBA en Dirección de Proyectos con Inteligencia Artificial y dirige Mediáticos Consultores en Comunicación, señaló que muchos propietarios de pymes desempeñan de forma simultánea funciones administrativas, comerciales y de servicio al cliente. En ese escenario, la inteligencia artificial puede liberar horas consumidas en tareas repetitivas: redactar respuestas y cotizaciones, preparar documentos, organizar campañas de venta, analizar cifras de ventas o gestionar inventarios.
El consultor también destacó que estas herramientas pueden ayudar a convertir el conocimiento acumulado por el propietario en manuales, protocolos y procedimientos que faciliten la delegación interna y fortalezcan la continuidad del negocio, un punto crítico para empresas donde el capital de gestión reside en una sola persona.
La pregunta que propone Bautista para evaluar cualquier herramienta de IA es concreta: ¿qué le devuelve al negocio? «Si no ahorra tiempo, reduce errores, mejora el servicio, impulsa las ventas o aporta información para decidir mejor, probablemente estamos ante entretenimiento tecnológico y no frente a una verdadera transformación empresarial», afirmó el autor del libro El Copiloto Invisible: IA para gestionar crisis y narrativas.
Una ruta de adopción en 30 días
Como metodología de arranque, Bautista recomendó identificar dos procesos repetitivos dentro del negocio, aplicar la inteligencia artificial durante 30 días y medir los resultados en tiempo ahorrado, errores evitados o costos reducidos. Este ejercicio, explicó, permite distinguir una aplicación útil de una adopción motivada únicamente por tendencia.
El especialista compartió casos de su propia firma, Mediáticos Consultores, donde la IA apoya el análisis de narrativas, la medición del riesgo reputacional, estudios netnográficos, monitoreo de medios, alertas temáticas y evaluación del desempeño de portavoces.
Advertencias: errores, confidencialidad y límites
Bautista advirtió que estas herramientas pueden generar errores y que en ningún caso sustituyen al contador, al abogado ni al especialista responsable de cada área. Recomendó verificar toda información financiera, tributaria y legal producida por sistemas de IA, y proteger datos confidenciales como contraseñas, nóminas y contratos.
La ronda de charlas continuará en Santo Domingo en modalidades presencial y virtual, con el objetivo de ampliar el alcance entre las pymes vinculadas al Banco Santa Cruz. «La inteligencia artificial no hará competitiva a una empresa desorganizada por el simple hecho de utilizarla. Pero una pyme que conoce su negocio, ordena su información y aprende a delegar tareas concretas puede producir más, responder mejor y decidir con una capacidad que antes estaba reservada para las grandes empresas», concluyó Bautista. Los próximos encuentros definirán si el modelo de formación impulsado por la entidad bancaria logra traducirse en adopción efectiva dentro del segmento empresarial que concentra casi dos tercios del empleo formal del país.








