La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) impulsa la integración industrias locales y zonas francas como eje de su agenda productiva, con miras a que la manufactura bajo régimen ordinario pueda encadenarse con las empresas que llegan al país en el marco de los procesos globales de relocalización industrial.
Mario Pujols, vicepresidente ejecutivo de la AIRD, señaló que un mayor vínculo entre ambos sectores puede elevar la productividad local, generar empleos y aumentar la riqueza del país, lo que convierte esta agenda en una pieza central del debate sobre competitividad industrial en República Dominicana.
Semiconductores y tierras raras, en el radar del gremio
El gremio da seguimiento puntual a iniciativas en semiconductores y tierras raras, dos industrias de alta tecnología que están siendo objeto de fuertes flujos de inversión global a raíz de la reconfiguración de cadenas de suministro. El objetivo es identificar en qué puntos las empresas locales pueden integrarse como proveedoras o socias de las firmas que se instalan bajo el régimen de zonas francas.
«Estamos dándole seguimiento para ver cómo nuestro asociado, el sector industrial, de manufactura local, régimen ordinario, pueda vincularse y encadenarse con el sector industrial de zonas francas», afirmó Pujols en declaraciones ofrecidas a elDinero durante el Encuentro Industrial «Aduanas como aliada estratégica del desarrollo productivo», celebrado en la sede de la AIRD.
Turismo y otros sectores, también en la mira
Pujols planteó que los encadenamientos no se limitan al sector manufacturero. Según el directivo, los vínculos entre la industria local y las zonas francas pueden extenderse a otros segmentos de la economía dominicana, como el turismo, ampliando así el alcance potencial de la estrategia.
El régimen de zonas francas —que otorga exenciones fiscales y aduaneras a empresas orientadas a la exportación— opera en República Dominicana desde la década de 1970 y concentra actividades en manufactura textil, tabaco, dispositivos médicos y servicios. La AIRD considera que la tendencia global de relocalización —impulsada por tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, entre otros factores— abre una ventana para profundizar los encadenamientos productivos entre ese régimen especial y la industria doméstica.
El desafío de fondo será determinar qué capacidades tiene hoy la manufactura local para satisfacer los estándares de calidad y volumen que demandan las empresas de zonas francas, un diagnóstico que la AIRD tendrá que traducir en propuestas concretas ante el Gobierno y los inversionistas.








