El empleo formal en México registró una caída neta de 25,300 puestos de trabajo en julio, resultado directo del freno en la inversión productiva y la contracción del consumo interno, según un informe de BBVA Research publicado esta semana.
La pérdida de plazas encarece el costo humano del enfriamiento económico: cuando las empresas ven caer sus márgenes por menor demanda de bienes y servicios, reducen o congelan sus plantillas, sobre todo en los sectores más ligados al ciclo económico, como la construcción y la manufactura.
Efecto plataformas: formalización, no creación de empleo
Las cifras brutas del IMSS —Instituto Mexicano del Seguro Social— mostraron variaciones positivas en el mes, pero BBVA Research precisa que ese resultado obedece a la incorporación de 1.29 millones de repartidores y conductores de aplicaciones móviles a través de un programa piloto de formalización administrativa. Al descontar ese efecto estadístico, la tasa anual ajustada del empleo formal se ubicó en -0.1%.
El grupo financiero subraya que la integración de trabajadores de plataformas digitales al IMSS corresponde al reconocimiento de plazas ya existentes, no a la generación de nuevas fuentes de trabajo. En otras palabras, el mercado laboral no creció; simplemente cambió de categoría una porción de la fuerza laboral informal que ya operaba.
Construcción y manufactura, los sectores más golpeados
Por actividad económica, la reducción en la contratación se concentró en construcción y manufactura, ambos sectores en terreno negativo durante julio. Estos rubros son los más sensibles a la Formación Bruta de Capital Fijo —el indicador que mide la inversión en maquinaria, equipo y obra nueva—, cuyo retroceso BBVA Research identifica como el principal detonante del deterioro laboral.
En sentido contrario, servicios y transportes y comunicaciones registraron variaciones al alza. Este último sector se benefició del reordenamiento normativo vinculado a las aplicaciones de transporte y entrega, lo que explica en parte el repunte de afiliaciones en ese segmento.
Salarios reales crecen, pero por debajo de su promedio histórico
En cuanto a los ingresos, el salario real avanzó 0.8% anual en julio, mientras que la masa salarial real —el total de remuneraciones pagadas en la economía— creció 3.0% anual al excluir el impacto de las plataformas digitales. Ambas cifras son positivas, pero el ritmo de la masa salarial se ubica por debajo de los promedios registrados en períodos previos, lo que sugiere que el poder de compra agregado de los trabajadores gana terreno más lentamente de lo acostumbrado.
Los próximos datos de empleo del IMSS y las cifras de inversión fija bruta del INEGI serán clave para determinar si julio marca un punto de inflexión o el inicio de una tendencia de mayor duración en el mercado laboral mexicano.









