California acusó formalmente a Paramount de «chantaje» este martes luego de que trascendiera una supuesta amenaza del director ejecutivo de Paramount Skydance, David Ellison, de mudar la compañía fuera del estado si el fiscal general no negocia un acuerdo que permita avanzar con la fusión Paramount-Warner Bros, valorada en US$110,000 millones.
La advertencia de Ellison eleva la presión sobre un proceso judicial que ya involucra a una docena de estados estadounidenses. Esas entidades iniciaron acciones legales para bloquear la adquisición del legendario conglomerado de Hollywood —financiada con recursos petroleros de Oriente Medio—, argumentando que concentraría el mercado del entretenimiento, encarecería los servicios para los consumidores y reduciría puestos de trabajo en la industria creativa.
La acusación de California
«En cuestión de semanas, Paramount aceptó parar la fusión hasta que se produzca una decisión judicial o hasta junio de 2027, pidió un juicio para noviembre, y ahora vuelve con otro intento de chantaje al estado para que permita un acuerdo legal», escribió el fiscal Rob Bonta en redes sociales. «Esta fusión ilegal generará costos más altos, menos opciones y menos gente creando películas. Mi despacho está comprometido en detener la consolidación ilegal y proteger una economía vibrante en California para las empresas que siguen las reglas del juego», añadió Bonta.
Medios especializados, citando fuentes internas, reportaron que Ellison —cuya familia adinerada es aliada del presidente Donald Trump— comunicó a altos ejecutivos que la empresa comenzará a relocalizarse fuera de California a partir del 1 de octubre si el fiscal no abre negociaciones. Variety señaló que existe un plan de cinco años para trasladar la compañía, comenzando por su sede en Los Ángeles. Paramount no respondió a solicitudes de comentarios de la agencia AFP.
La fecha clave: 1 de octubre y US$7 millones diarios
El 1 de octubre tiene un peso financiero específico en la negociación: a partir de ese día comenzaría a acumularse una tarifa de US$7 millones diarios para los accionistas de Warner Bros. Discovery si la fusión Paramount-Warner Bros no se ha cerrado para entonces, lo que explica la urgencia de Ellison por destrabar el proceso legal antes de esa fecha.
Una eventual salida de Los Ángeles —considerada la capital mundial de la industria cinematográfica— amenaza con desencadenar una ola de renuncias entre ejecutivos y creativos que rechazarían mudarse con la empresa. Esa pérdida de talento podría debilitar el valor estratégico del acuerdo independientemente de su resultado judicial.
El entorno regulatorio y los activos en juego
La disputa interna se produce días después de que el Reino Unido autorizara la adquisición, eliminando un obstáculo internacional relevante para una operación que ya cuenta con el visto bueno del gobierno de Estados Unidos y de la Unión Europea. La empresa resultante de la fusión controlaría activos como CNN, Warner Bros. Pictures y la plataforma de streaming HBO Max, entre otros.
El acuerdo genera resistencia también en el mundo de los medios de comunicación. Críticos señalan que Paramount ya reformó CBS News para alinearlo con posiciones favorables a la administración Trump, y expresan preocupación de que un mismo impulso podría aplicarse a CNN tras la eventual fusión. La próxima audiencia clave está prevista para noviembre, cuando un juez evaluará la legalidad de la operación, mientras el contador de US$7 millones diarios amenaza con arrancar semanas antes.









