El Air Force One fue utilizado como señuelo ante una posible amenaza de Irán el pasado 8 de julio, mientras transportaba a periodistas y personal de la Casa Blanca que ignoraban que Donald Trump ya no estaba a bordo, según reveló este martes The Washington Post.
La maniobra tuvo lugar al término de la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía. Trump abordó el avión presidencial ante las cámaras, pero agentes del Servicio Secreto lo sacaron por el lado opuesto del aparato, oculto en un camión de catering, y lo trasladaron en secreto a otra aeronave con el mismo destino: el Reino Unido. Los periodistas del llamado pool de la Casa Blanca —el grupo fijo de reporteros que sigue los movimientos del presidente y documenta momentos históricos— permanecieron en el Air Force One señuelo, sin saber que el mandatario no viajaba con ellos ni que el avión podía ser blanco de un ataque de Irán, en un contexto de renovada tensión entre Washington y Teherán.
La reacción de la prensa
Los periodistas que realizaron ese vuelo confirmaron el martes 11 de agosto que desconocían el plan por completo. Al abordar el avión, agentes del Servicio Secreto les ordenaron mantener las ventanillas bajadas sin ofrecer ninguna explicación.
La revelación generó incredulidad entre corresponsales con larga experiencia en la cobertura de la Casa Blanca. Jake Tapper, reconocido presentador de CNN, relató que durante una administración anterior viajó con el presidente a Afganistán y que, pese a las dificultades de seguridad, la prensa permaneció siempre junto al mandatario. «Ningún funcionario con el que he hablado había oído antes del uso de un Air Force One lleno de personal de la Casa Blanca y periodistas como señuelo durante una amenaza inminente», declaró Tapper, quien añadió: «Obviamente, la vida del presidente es primordial, y las anteriores Casas Blancas han utilizado el engaño para proteger la vida del presidente».
Los defensores de la operación
No todos compartieron ese juicio. Ari Fleischer, secretario de Prensa del presidente George W. Bush, defendió la actuación del Servicio Secreto en la red X. «Si existe una amenaza creíble contra cualquier presidente, su trabajo es protegerlo. Lamento si la prensa se sintió engañada. En una situación tan extraordinaria, ¿qué se suponía que debía hacer la Casa Blanca? ¿Anunciar el cambio?», escribió Fleischer.
Antecedente: Clinton en Pakistán
The Washington Post recordó que el presidente Bill Clinton empleó una maniobra similar en Pakistán en el año 2000, aunque con una diferencia clave: en aquella ocasión la Casa Blanca informó de forma confidencial a la prensa que viajaba con él sobre la operación y sus riesgos, dándoles la posibilidad de evaluar la situación. En el caso de Trump, ningún periodista a bordo recibió esa advertencia.
El diario señaló que el episodio del Air Force One como señuelo ante Irán podría deteriorar aún más la ya tensa relación entre el presidente republicano y la prensa, marcada en los últimos años por insultos, restricciones al acceso y demandas legales contra medios e informadores. La pregunta que queda abierta es si el Gobierno establecerá protocolos de comunicación con el pool periodístico en futuras operaciones de seguridad de esta naturaleza, o si la opacidad total se convertirá en norma.









