El Ejército de Yemen ejecutó una operación militar contra posiciones, efectivos y equipamiento de los rebeldes hutíes en distintos frentes de combate, en respuesta a ataques que dejaron al menos tres soldados muertos y heridos entre civiles y militares en las provincias de Marib y Hadramaut.
El portavoz oficial de las Fuerzas Armadas yemeníes, coronel Majed al Nuzayli, anunció la acción mediante un comunicado difundido por canales oficiales y una intervención televisiva. La ofensiva se produce cuando el enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, ya había alertado sobre el riesgo de reactivación del conflicto a gran escala, calificando el momento como el más peligroso desde la tregua auspiciada por la organización en abril de 2022. Una nueva escalada amenazaría con interrumpir el flujo de comercio marítimo en el Mar Rojo y agravar una crisis humanitaria que afecta a millones de personas.
La operación y sus justificaciones
Al Nuzayli calificó los ataques hutíes como «repetidos, traicioneros y terroristas» y subrayó la coordinación entre las distintas unidades del Ejército yemení durante la operación. El portavoz advirtió que cualquier ataque contra uno de sus frentes será tratado como una agresión contra la totalidad de las fuerzas armadas, y reiteró la disposición del Ejército a responder a nuevas violaciones con las medidas militares que consideren necesarias.
En su mensaje, el portavoz también llamó a la población y a las tribus locales a respaldar a las fuerzas gubernamentales y mantener la cohesión social, ante lo que el Gobierno yemení describió como intentos de involucrar al país en conflictos regionales impulsados por intereses externos.
El comunicado acusó además a los hutíes de agravar la crisis económica en Yemen mediante el control de recursos y la recaudación de impuestos en los territorios bajo su dominio, medidas que, según las autoridades yemeníes, han perjudicado aún más a la población civil.
Los ataques que detonaron la respuesta
El viernes, los rebeldes lanzaron misiles balísticos y drones contra campamentos de desplazados y barrios residenciales en Marib, de acuerdo con las autoridades locales, que lo reportaron a través de la agencia estatal de noticias SABA. Ese ataque dejó dos personas muertas y 14 heridas, según el balance oficial.
La ONU y el pacto regional de defensa
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas expresó este viernes su preocupación por el aumento de tensiones en Yemen y condenó los ataques con misiles atribuidos a los hutíes contra Arabia Saudita desde el 13 de julio, así como las acciones contra buques comerciales a partir del 22 de julio. El organismo también condenó los aterrizajes no autorizados de aeronaves en el Aeropuerto Internacional de Saná el 3 de julio y en Hudaydah el 13 de julio, calificándolos como violaciones de las normas internacionales de aviación civil.
El Consejo reiteró su respaldo a la soberanía e integridad territorial de Yemen y a las gestiones de Grundberg para alcanzar un acuerdo político negociado e inclusivo, protagonizado por los propios yemeníes.
En paralelo, Arabia Saudita, Pakistán y Turquía firmaron el viernes en La Meca un acuerdo de defensa conjunto, en un contexto de creciente agitación en Medio Oriente. El pacto conecta el peso militar turco —el segundo mayor Ejército de la OTAN—, el poder energético y religioso saudí y la capacidad nuclear paquistaní, el único país musulmán con armamento de ese tipo. Sin embargo, los firmantes no precisaron los compromisos concretos que asumirá cada Estado ni el impacto inmediato que podría tener sobre la crisis regional.
El conflicto en Yemen se extiende por más de una década y enfrenta al Gobierno reconocido, con base en Adén, contra los hutíes, que controlan Saná y amplias zonas del norte y oeste del país. Los próximos movimientos del Consejo de Seguridad y las gestiones de Grundberg determinarán si la nueva escalada del conflicto Yemen-hutíes puede contenerse antes de que alcance una dimensión aún mayor.









