Estados Unidos activó nuevos aranceles por trabajo forzoso de entre 10% y 12.5% sobre las importaciones de la mayoría de sus principales socios comerciales, según un aviso publicado el jueves en el Registro Federal citado por Bloomberg. Los gravámenes entraron en vigor el viernes a las 00:01, hora de Nueva York, y no se aplican a mercancías ya cargadas en buques antes de esa hora.
Los aranceles por trabajo forzoso surgen de una investigación bajo el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974 sobre el presunto incumplimiento de unas 60 economías en la prevención del trabajo forzoso en sus cadenas de suministro. Los productos de unos 10 socios que adoptaron restricciones —entre ellos México, Reino Unido, Canadá e India— pagarán 10%, mientras que decenas de otros países quedan sujetos a 12.5%, con posibles gravámenes adicionales.
En cumplimiento de acuerdos comerciales firmados con Washington, los productos de la Unión Europea y Taiwán no superarán el 10%, en tanto que Japón, Suiza y Corea del Sur enfrentan un tope de 12.5%. India obtuvo un impuesto de 10%, por debajo del 12.5% que se había amenazado en la propuesta original.
La fórmula contempla exenciones: quedan fuera combustible, alimentos, fertilizantes, automóviles, metales y medicamentos —estos últimos sujetos a aranceles sectoriales específicos—, así como los bienes amparados por el tratado comercial de América del Norte con México y Canadá. La administración afirmó haber recibido miles de solicitudes de exenciones adicionales.
La medida es la más drástica del presidente Donald Trump para restablecer su régimen arancelario proteccionista desde que el Tribunal Supremo anuló sus impuestos anteriores. Tras ese revés impuso un impuesto global de 10% a las importaciones, que expiraba este viernes; el calendario elegido evita cualquier vacío entre ambas medidas. «Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente», declaró el representante comercial Jamieson Greer, quien instó a los socios comerciales a hacer lo mismo.
Para los mercados, el anuncio fue en gran medida esperado y deja el arancel promedio sobre las importaciones prácticamente sin cambios. «Los aranceles anunciados esta noche son más ruido que impacto», dijo Olu Sonola, jefe de economía estadounidense de Fitch Ratings. El economista advirtió, sin embargo, que «el verdadero riesgo está por venir»: una eventual tarifa por exceso de capacidad que se sumaría a las medidas actuales podría elevar los aranceles a niveles similares a los de 2025 y golpear el crecimiento y la inflación, sobre todo si los precios de la energía se mantienen altos.
La decisión llega a menos de cuatro meses de las elecciones de mitad de mandato, con el costo de vida como eje del debate. En paralelo, la Oficina de Aduanas de EE.UU. emite reembolsos por los aranceles recíprocos declarados ilegales: Nike, por ejemplo, espera recuperar cerca de US$1,000 millones. Blake Harden, experto en comercio de Ernst & Young, resumió el ambiente: «Todavía hay mucha incertidumbre. Aún queda mucho por venir a medida que avanza el año».









